Más acción, más peleas y más mensaje. La secuela perfecta de “”Crows zero””.

★★★☆☆ Buena

Crows zero 2

Una de las películas más sorprendentes de las que se pasaron el año pasado en el Festival de Sitges fue precisamente “Crows Zero” de Takeshi Miike. Fuera de la competición oficial, la adaptación del famoso manga a cargo del prolífico director japonés, fue una de las películas más frescas y adrenalínicas que pudimos disfrutar el año pasado. El film vino amparado por el inmenso éxito que tuvo en el país nipón donde arrasó en la taquilla a pesar de ser más bien poco conocido en el nuestro donde, como suele suceder, el escaso tirón comercial de un reparto compuesto absolutamente por asiáticos la relegó al “direct to dvd”.

   Este año han vuelto los cuervos con una secuela de aquella que, esta vez sí, entra en la sección oficial a concurso y ha deparado una de las primeras ovaciones del certamen.

   Como en la primera “Crows”, Miike utiliza la película para dar una serie de lecciones de ética y honor a su público mayoritario; la gente joven. También como en aquella, las duras peleas a puñetazos y patadas, ya sean en combate singular o en masa, se resuelven de manera magistral utilizando toda clase de trucajes y movimientos vertiginosos de cámara que nos demuestran el genio de un director que descubrimos en nuestro país por locuras sanguinolentas como “Ichi the killer” o “The audtion”.

    En esta ocasión, los cuervos deberán abandonar sus rivalidades no resueltas y entender que sólo unidos pueden acabar con los violentos alumnos de un colegio rival que quiere venganza por la muerte de un compañero. Gengi y los suyos tendrán que volver a conversar con los puños y las palabras para alcanzar un acuerdo de mínimos y así poder hacer frente a la nueva amenaza. En su camino hacia la enorme y espectacular secuencia de la pelea final habrá tiempo para el perdón, la amistad, el amor, el humor y el honor.

   “Los hombres resuelven sus conflictos con los puños”, dicen en un momento de la película. ¿Se trata de un alegato a favor de la violencia? Tal vez. Aunque dicha frase se pronuncia para criticar el que uno de los muchachos quisiera utilizar una navaja en una pelea, desequilibrando de forma poco honorable la lucha y posibilitando un desenlace mortal con el que no se cuenta.

  “Toda pelea tiene un límite”, dicen también en referencia a un joven que se ensaña con aquellos que ya no pueden luchar al haber caído inconscientes o estar demasiado débiles para mantenerse en pie.

 

   Como se puede ver, al igual que en el primer “Crows”, bajo la enorme cantidad de testosterona, músculo y sangre hay también una buena base que convierten al film en una experiencia muy recomendable, y además divertida, para nuestros adolescentes. Estoy convencido de que al igual que su predecesora, ésta tampoco alcanzará su estreno en nuestro país. En fin, que no sea porque desde aquí no aportamos nuestro granito de arena.

Vale la pena.

Lo mejor: Que es fiel al espíritu de la original y que el ritmo no decae en ningún momento
Lo peor: Que los momentos de comedia se han visto reducidos pero los musicales no. Se hubiera agradecido lo contrario.
publicado por Javier Paez el 3 octubre, 2009

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