Un film de época terrorífico, con trasfondo político y en clave de crítica feminista.

★★★☆☆ Buena

The countess

El cine de terror y el de ciencia ficción son, a menudo, un reflejo del momento histórico en el que se producen. A veces, una reflexión sobre algún tema que inquieta a la sociedad del momento.

 

   Julie Delpy utiliza la historia de la infame condesa Elizabeh Bathory para plantear dos cuestiones fundamentales. La primera de ellas hace referencia a la veracidad de la historia tal y como nos ha sido enseñada, es decir, tal y como aparece en los libros. Y me refiero no solo a la historia de la condesa de la que habla la película sino a la Historia en general. De hecho, la película se abre con la voz en off del personaje que interpreta Daniel Brull diciendo: “la historia la escriben los vencedores”. Con esta manida frase, Delpy pretende plantearnos la duda acerca de todo lo que sabemos o creemos saber.

   La segunda de las cuestiones, relacionada con la anterior, es sobre el papel de las mujeres en la Historia. Esta cuestión se trata de un modo directo al plantear sobre el espectador la idea de que tal vez la infame condesa no fue tan mala como nos la han querido pintar sino, que en realidad, tan solo sufría de mal de amores y se creó a su alrededor una historia terrible para poderle arrebatar sus muchas riquezas. Pero como decía, este tema se toca también de un modo más indirecto en diversos momentos de la película, al mostrarnos como se trataba en aquella época a las mujeres en lo relativo, por ejemplo, a impedirles administrar su propio patrimonio, a considerarlas brujas por menos que nada o a menospreciar sus capacidades intelectivas al ser consideradas demasiado sentimentales.

 

   Quien vaya buscando emociones fuertes y casquería es mejor que se abstenga de ver este film. En “The countess”, aunque no faltan los crímenes y las muertes, en su mayoría son mostradas con cierto recato y sin recreaciones gráficas. Ni siquiera cuando entra en juego ese instrumento de muerte y tortura que es la Dama de hierro la directora se recrea en exceso en los efectos que su terrible oquedad provoca en el cuerpo de las mujeres que son encerradas en su interior. De hecho, el único plano de violencia realmente explícita que vemos en la película es aquel en el que la protagonista, la condesa, se corta sobre el pecho con una daga para poder introducir en el interior de su cuerpo un mechón de pelo de su amado para, seguidamente proceder a coser la herida como si de un bolsillo orgánico se tratara. Es decir, que el único momento de violencia gráfica no está producido por el odio, la locura o la maldad sino que nace en realidad de un acto de amor.

 

   “The  countess” es una película sencilla a pesar de la profundidad de los temas tratados. Su puesta en escena es sobria, casi pobre, y toda la narración un vehículo para el lucimiento interpretativo de la actriz protagonista que dejan a Brull y a William Hurt, las otras dos caras conocidas del film, con unos reducidísimos papeles con los que trabajar. Un biopic que por la negra leyenda de su protagonista pedía a gritos una adaptación al cine (más aún después de la exitosa novela que se publicó acerca de ella hace pocos años), pero que no alcanza las cotas de atrevimiento y riesgo que se esperarían de tan oscuro personaje. Me atrevería a aventurar que pronto veremos nuevas aproximaciones al personaje y que la película de Delpy no tardará demasiado en caer en el olvido. Quizá demasiado política para un festival tan freak.

Lo mejor: Que el cine se ocupe por fin de tan oscuro personaje
Lo peor: Que la excesiva concentración en el personaje de la condesa reduzca demasiado los personajes de Daniel Brull y William Hurt
publicado por Javier Paez el 3 octubre, 2009

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