Fallido intento de dar una vuelta de tuerca más a una saga que hace ya tiempo que deberían haber dejado como estaba. Eso si, escenas de acción y persecuciones, a puñados.

★★☆☆☆ Mediocre

Terminator salvation

Alguien dijo en cierta ocasión que segundas partes nunca fueron buenas. Al parecer el creador de tan popular frase no llegó jamás a manifestarse acerca de las cuartas entregas, aunque se podría llegar a presuponer su opinión al respecto con cierta facilidad. En lo que a cine se refiere, muchas de las cuartas partes que nos han ido llegando durante los últimos años correspondían a sagas empezadas durante la década de los ochenta, un signo inequívoco más de que no corren buenos tiempos en Hollywood en lo que a nuevas ideas se refiere y que les resulta bastante más económico rebuscar en el baúl de los recuerdos, a ver que encuentran, en lugar de enfrentarse a algo totalmente nuevo. Una de las últimas que nos ha llegado, para probar suerte e intentar reventar taquillas es: Terminator Salvation.

Además, los resultados de estas cuartas entregas acostumbran a estar muy por debajo de la media de las tres partes anteriores (la excepción que confirma la regla, en este caso, vendría a ser Rambo IV). Así pues, ¿que puede motivar a realizar una cuarta entrega de una saga que, en principio, hacía ya tiempo que debería estar finiquitada? La respuesta es tan evidentes que incluso me sonrojo al responder: los fajos de dinero como puños. Analizando la situación, he podido comprobar que existen, por norma, tres formas de afrontar una cuarta entrega: a) cuando están concebidas como un episodio independiente dentro de una saga pensada desde un principio como un global (ex. los Harry Potters); b) cuando alargan la trama de las entregas anteriores, como si de un chicle se tratara, sin importar en exceso el resultado final ni su impacto dentro de la saga (dicha fórmula acostumbra a comportar dinero a tutiplén y el cabreo generalizado de los seguidores que, a pesar de todo, asistirán a los cines si se rodara una posible quinta parte); y c) cuando se enfoca la nueva entrega como si de un nuevo comienzo se tratara, respetando el material anterior al cual se le podrá hacer algún guiño durante la nueva película, pero por lo general pasando bastante de lo que ya existía e intentando dar a la trama un nuevo enfoque, lo que acostumbra a comportar un rotundo cambio en el reparto. Terminator Salvation, como habrán adivinado, responde a esta tercera forma.

La peli empieza en el presente, con un tal Marcus Wright, un condenado a muerte al que se cepillan vía inyección letal en un pis pas. En el siguiente plano ya estamos metidos de lleno en un futuro post-apocalíptico (exactamente en el año 2018), habiendo superado el llamado "Día del juicio final", y donde los humanos las están pasando putas, obligados a esconderse de los malvados robots que se han echo con el control del planeta (de gran variedad de tamaños y formas, para que ustedes puedan elegir cual les resulta más molón), dirigidos por una especie de ordenador central conocido con el nombre de Skynet. Pero los humanos no se rinden a su suerte y un grupo de aguerridos muchachos formarán la "resistencia", donde podremos encontrar entre sus filas a la última gran esperanza blanca de la humanidad: Batman… digo, ¡John Connor!, el que en la primera entrega todavía corría por los cojones de su padre, en la segunda ya era un adolescente tirando a conflictivo y en la tercera un mozalbete que empezaba a darse cuenta de lo que el destino le había deparado.

Pues bien, en estas estamos cuando aparece en pantalla, dándose un garbeo, el Marcus Wright ese que les comentaba al principio, vivito y coleando y con una amnesia de tres pares de narices. Como el hombre no recuerda nada el tio flipa lo suyo al ver como se le van tirando a la yugular toda clase de robots varios, así que, con la ayuda de un chaval que sueña con ingresar en la resistencia y una niña muda (muy de moda en este tipo de productos, solo tienen que recordar Mad Max 2 o Aliens) emprenderá un viaje hacia el escondite de la resistencia para ver si logra entender algo de lo que le ha sucedido.

Cuando me enteré de que pretendían hacer una cuarta entrega de Terminator confieso que me temí lo peor. Había disfrutado mucho con la primera y me divirtió la segunda, pero me aburrió soberanamente la tercera y no tenía pinta de que la cosa pudiera remontar. Luego se comentó que la intención era dar un vuelco total a la saga y empezar con un John Connor adulto en continua guerra contra las máquinas y poco a poco me volví a interesar más por el proyecto a medida que se iban sabiendo nuevas cosas, como que el prota sería Christian Bale, un tipo más que eficiente y de buen hacer (aunque para muchos siempre seguirá siendo el niño de El imperio del sol). Más tarde se conoció el nombre del director, el elegido era McG, el que fuera responsable de los dos truñacos de entregas de Los ángeles de Charlie (que si, que vale, que mucha acción, pero es que no había por donde cogerlas). Total, que se me volvió a desvanecer el interés de nuevo y ni con la confirmación del resto de nombres del reparto, como Sam Worthington (uno de los chicos de moda de Hollywood y que estará en Avatar de Cameron), Bryce Dallas Howard (cuyo sueldo se podrían haber ahorrado porque apenas aparece en pantalla) o Helena Bonham Carter (otra que es un visto y no visto), no me acabé de animar.

La peli tiene un fallo de concepto: la historia que nos están contando es un enorme mojón que, además, huele a que ya nos lo sabemos. Es cierto que se han gastado los dineros en efectos especiales, en “vibrantes” escenas de acción, en persecuciones imposibles, en actores de cierto renombre y en una ambientación post-apocalíptica dura y estéril. Pero, al parecer, se han olvidado en invertir en una historia atrayente para el espectador. Porque entiendo que en este tipo de película deba predominar las escenas de acción, pero estaría bien que entre toma y toma de lucha/persecución nos contaran algo, pasara algo, nos descubrieran algo… pero no. La peli empieza plomiza y hacia la mitad parece que se recupera un poco y consigue crear algo de interés, pero es un espejismo y el final vuelve a ser de malo para arriba. Lo dicho, has estado dos horas menos cuarto frente a la pantalla y al final uno tiene la sensación que no ha ocurrido gran cosa, bueno, salvo acción, mucha acción, eso si. Luego están lo de los guiños a la trilogía inicial, porque la canción que suena en la furgoneta parada en la carretera, no es por casualidad y uno de los escenarios escogidos para que transcurra parte de la escena final, tampoco lo es. ¡Ah!, y luego está lo del “cameo”, claro.

Lo mejor: Que intentaran hacer algo nuevo
Lo peor: La elección del director: McG
publicado por Jefe Dreyfus el 9 septiembre, 2009

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