Michael Mann ha intentado recuperar el cine de gangsters y de ladrones de bancos para contarnos la historia de este mito estadounidense. Enemigos Públicos ha sido uno de los estrenos del verano, con un imipresionante Johnny Depp a la cabeza del reparto demostrando que no sólo sabe hacer de pirata o trabajar mano a mano con Burton. En frente, como el "cazador" de Dillinger, el duro de Christian Bale. Y la chica que no podía faltar en una historia de ladrones: Marion Cotillard (¿apuntando al Oscar?). Un excelente reparto y una gran dirección que valen por sí mismos el precio de la entrada de cine.
Pero además tenemos entretenimiento, tenemos fidelidad a los hechos, tenemos un buen acompañamiento sonoro… En algunos aspectos se podría haber pedido más: lo más probable es que no haya conseguido reavivar el interés por el cine de ladrones. Pero la cinta tiene por sí misma muchos valores, no hace falta que se convierta en referente ni en un clásico (porque no lo será). Sorprende ver en pleno verano una película tan seria y con tanto esfuerzo delante y tras las cámaras.
Cine negro de hoy, con los efectos especiales y la lluvia de disparos que es pertinente hoy en día. Seguramente, si hubiéramos vivido la época de Dillinger, el público lo vivió así. Y ese recuerdo es el que Mann nos trae a la gran pantalla. ¿Demasiado idealizado? Quizá. ¿Imperfecto? Probablemente. Pero así es el cine y así es la vida.
