No es una película redonda, pero sí es un buen retorno al cine de sci-fi y acción que tan bien se les daba a Cameron, Verhoeven y compañía allá por los lejanos 80, y, desde luego, cumple lo que promete, entretenimiento y diversión a raudales

★★★★☆ Muy Buena

Gamer

Heredera de la tradición de películas como "Perseguido" y otras cintas de los años ’80 que nos mostraban los peligros de la (mala) utilización de la tecnología futura (herederas éstas, a su vez, del más puro cyberpunk), "Gamer" es una película sin excesivas pretensiones, trepidante y adrenalínica hasta decir basta, que se beneficia de una dirección solvente, un ritmo que no decae en ningún momento y un reparto carente de estrellas y con mucho rostro televisivo (Hall, Segdwick, e incluso un par de cameos de Sam Witwer, el Doomsday de "Smallville", y de un horroroso Milo Ventimiglia, el Peter Petrelli de "Héroes", al que juro que desde ahora sólo podré ver vestido de vinilo negro).

La premisa de "Gamer" es simple: en un futuro ultratecnificado, un geniecillo misántropo y cabronazo (Michael C.Hall, magnífico y desbordando aquí toda la contención que prodiga en "Dexter") ha inventado un par de videojuegos que hacen furor en todo el mundo: "Society", una versión corregida y aumentada de Second Life, y "Slayers", un Unreal Tournament también magnificado. La diferencia estriba en que, esta vez, los avatares de los juegos son seres humanos reales, quienes, unos por voluntad propia, otros por obligación, se ven atrapados en la dinámica de juego. El protagonista, apodado Kable (Gerard Butler, en un papel destroyer que le va como anillo al dedo), es la estrella de "Slayers", el primero que está al borde de conseguir las 30 victorias que supondrán su liberación. Claro que, evidentemente, no todo es tan sencillo, y hay algunas personas que harán cualquier cosa por evitar que eso suceda.

Es un argumento que no presenta nada nuevo bajo el sol, pero que, sin embargo, en manos del tándem Neveldine/Taylor resulta enormemente entretenido y eficaz: el arranque al ritmo de "Sweet Dreams (Are Made of This)", versión Marilyn Manson, que nos presenta la hipertecnológica sociedad futura al tiempo que engancha con la primera vez que vemos a Kable en plena batalla (la número 27), es simplemente espectacular, y a partir de ahí la cosa ya no decae en la hora y media de metraje (otra de sus grandes virtudes: no se entretiene en contar subtramas superfluas que alarguen el metraje, sino que va al grano). Por cierto, que la utilización de músicas no brilla sólo con la elección de la excelente canción de Marilyn Manson, sino que vuelve a hacerlo cuando presenta el universo "Society" a través de "The Bad Touch", de los Bloodhound Gang (también conocida como "la canción del Discovery Channel").

Y cuando digo que no decae no exagero: los niveles de violencia utilizados en "Gamer" son literalmente acojonantes en más de un momento, sin hacerle ascos a mostrar cabezas reventadas, mutilaciones varias y unas ristras de tripas inacabables. En más de una escena, el espectador prácticamente es salpicado por la sangre, pero es que, señores, en un mundo donde 100 tíos (o así) luchan a muerte para ver quién consigue escapar de la pesadilla en la que están metidos, la cosa no es que sea así de sangrienta, es que hasta están siendo políticamente correctos. No hay duda de que a muchos les disgustará la violencia desmedida que utilizan Neveldine y Taylor en la película, pero probablemente hay pocas cintas del género que muestren los resultados de ese tipo de batallas de manera tan gráfica.

Sin embargo, si hay algo a destacar por encima de todo lo demás en "Gamer" es, sin duda, la presencia de Michael C.Hall, un actor extraordinario que debería prodigarse más en el cine (pero claro, está ocupado haciendo esa maravilla semanal que es "Dexter", no se puede tener todo). Su interpretación del villano de la historia es de antología, mezclando momentos de contención sádica con salidas de puro histrión, culminando en un impresionante (por descolocante) número musical al ritmo de "I’ve Got You Under My Skin", de Frank Sinatra (otra estupenda elección musical), en la que no puedes evitar que te salga la sonrisa cómplice por lo absolutamente desquiciado que está el personaje. Por descontado, y aunque es un actor solvente y un tipo que me cae francamente bien, Gerard Butler no tiene absolutamente nada que hacer frente a la tremenda presencia de Michael C.Hall, epítome aquí del friki solitario que (casi) ha conseguido su objetivo de dominar el mundo, y que no es que destaque, es que se come la película cada vez que aparece.

Resumiendo, que "Gamer" no es una película redonda, ni tan siquiera original, pero sí es un buen retorno al cine de sci-fi y acción que tan bien se les daba a Cameron, Verhoeven y compañía allá por los lejanos ’80, y, desde luego, cumple lo que promete, entretenimiento y diversión salvaje a raudales, que ya es más de lo que se puede decir de cosas como "Transformers 2", de la que, a pesar de haberla visto en la pantalla IMAX más grande de Europa (la de Londres, concretamente), pasé ni de hacer crítica, puesto que lo único que recuerdo del visionado es a mí maldiciendo a toda la progenie, pasada, presente y futura, de Michael Bay. Lo dicho: que viva "Gamer", "Slayers" y Michael C. Hall.

Lo mejor: Su tratamiento de la violencia, salvajemente divertida y sin tapujos. Y el gran, gran Michael C.Hall
Lo peor: El tío de la silla de ruedas. Cuando la hayáis visto lo entenderéis, por Dios, qué ascazo...
publicado por Judith Romero Ruiz el 7 septiembre, 2009

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