Sus palabras ¡Muere de una vez! Subversiva, crítica, malvada, grotesca, divertida, y simplemente pequeña joya del cine independiente con una contundente crítica a los estamentos establecidos de las instituciones publicas. Stuart Gordon es dos directores en uno. En un principio con Reanimator, Resonator, Dolls entre otras nos presentaba su cara “A”. El director Gore de serie b con zombis, naves espaciales y humor. Después llegaba la cara “B”. Un Gordon más serio sin perder su estilo transgresor en unos trabajos Nihilistas con fuertes dosis de realidad social con eso si, su humor negro marca de la casa.
Sin duda Stuck pertenece a la cara “B” de su autor junto a por ejemplo Edmond, protagonizada por la lolita de American Beauty “Mena Suvari” y el protagonista de Juego de Lágrimas “Stephen Rea”. Dos grandes actores que brillan en unos personajes perfectamente retratados. Un pobre hombre caído en desgracia se enfrenta a una enfermera ambiciosa adicta a las drogas sin ninguna catadura moral capaz de todo por quitarse de encima el problema. Pocos actores, presupuesto pequeño, escenarios que oscilan entre el hospital, garaje donde se desarrolla la acción y pocos exteriores luciendo por encima de todo un guión excelente y Kafkiano. A pesar del ya reconocido poco presupuesto, se nota la habilidad artesanal del autor en conseguir un perfecto acabado técnico en la fotografía, maquillaje y sus pocos efectos especiales. Resultando convincente una banda sonora que se alinea a lo extremo de la propuesta. Destacando los planos fijos de un ensangrentado Stephen Rea que retratan a la perfección su tortura.
Realmente te preguntas ¿En que manos estamos? Es decir la protagonista es una drogadicta capaz de asesinar en pos de su bienestar y sin embargo su trabajo es el de cuidar a ancianos. La doble cara de la falsedad cruelmente retratada sin faltar algo de gore característico de la casa. Perros comedores de carne humana, martillos y bolígrafos que sirven como arma mortal…etc.
Solida propuesta con ciertas lagunas en el guión que no son óbice para disfrutar de un caso terrorífico que increíblemente se asegura estar basado en hechos reales. Bien, si nos paramos a pensar la sociedad que nos rodea todo puede ser.
Lo mejor: Su contundente crítica moral a todos los estamentos y a la personalidad humana.
Lo peor: Ciertas lagunas.
