si esperáis que este sea el regreso triunfal de Raimi, será mejor que os bajéis de esa nube cuanto antes, lo que no quita que sea una película entretenida con algún que otro momento bueno

★★★☆☆ Buena

Arrástrame al Infierno (Drag me to Hell)

Así que como parte de mi proceso de adaptación a un nuevo ambiente, he podido ver Drag Me to Hell (2009), la nueva película de Sam Raimi y una de las apuestas fuertes de este año para su productora Ghost House Pictures. Una cosa sí que está clara: las intenciones de sus responsables apuntan hacia un público nostálgico muy específico, algo que queda patente desde el primer fotograma, que abre con el logo que Universal utilizaba en los años ochenta y que aquí parece hacernos retroceder en el tiempo. Esta curiosidad meramente anecdótica se queda en puras intenciones, ya que al final, la película termina siendo la última víctima de las irreales expectativas albergadas por el expectador promedio, crimen del cual por supuesto yo también soy culpable.

Para aquellos que se hayan perdido todos los avances y noticias que han rodeado este proyecto desde sus inicios, Drag Me to Hell cuenta la historia de una jovencita pueblerina que trabaja en un banco y se topa con las malas pulgas de una anciana gitana que le echa una maldición encima por haberle negado un aplazamiento de su hipoteca (el absurdo de una situación en la cual una mujer que controla fuerzas demoníacas sea capaz de sucumbir ante mundanos problemas financieros es parte de la gracia que tiene la trama). A lo largo de tres días, la chica debe encontrar la manera de liberarse de la maldición antes de que el demonio invocado por la vieja llegue y la arrastre literalmente al infierno. Esta es la premisa y este es básicamente el desarrollo de una trama por lo demás bastante básica y líneal, reflejada en un guión bastante sencillo con el que, definitivamente, nadie se rompió la cabeza.

Sé que muchas personas (incluyéndome) esperaban que esta película marcase el regreso triunfal de Sam Raimi al género de horror y se convirtiese en la prueba definitiva de que todavía quedaba en él la fuerza de películas como The Evil Dead (1981), Evil Dead 2 (1987) o El ejército de las tinieblas (1993). Tras verla, sólo puedo deciros que si esperáis que sea tan buena como dichas películas, lo lleváis claro, y será mejor que os bajéis de esa nube cuanto antes porque si no os llevaréis una gran decepción; Drag Me to Hell no está del todo mal, es una película divertida y entretenida con algún que otro momento bueno pero en conjunto resulta bastante olvidable, y mucho me temo que si no hubiese estado el nombre de Sam Raimi detrás de ella, el destino de esta cinta hubiese sido el pase directo a formato casero, pero eso es algo que nunca sabremos.

Aparte de su excesiva linealidad y su esquema progresivamente repetitivo, otro problema de la película es que pierde completamente el delicado equilibrio que hay entre el horror y la comedia. Había escuchado de muchas personas decir que este balance estaba presente, pero con toda sinceridad no lo he visto así. De hecho, el tono de la cinta se me hizo algo confuso, como si la película no supiese realmente si quiere ser de miedo o de risa, y fuera tanteando ciegamente ambos géneros sin, dicho sea de paso, tener mucho éxito en ninguno de los dos. Los sustos son casi todos trucos de feria, es decir, repentinas subidas de volumen o imágenes que aparecen de golpe, y el humor es, a decir verdad, bastante facilón (casi todos los chistes se reducen a introducir forzosamente distintos objetos en la boca de la protagonista), incluso para los estándares de este director que en el pasado ha hecho cosas abismalmente mejores.

Una cosa curiosa y que no comento mucho por aquí es que la banda sonora de la película es bastante buena, e incluye además una partitura originalmente escrita para El exorcista (1973) y que nunca se llegó a utilizar. Por lo demás, Drag Me to Hell califica con un ligero aprobado como un entretenimiento pasajero pero sin mucho más que destacar o reseñar. Evidentemente no estará entre las mejores películas de este año y muy probablemente la olvidaréis poco después de haberla visto, pero está claro que en estos tiempos de sobrexposición mediática, ninguna película, por muy buena que sea, puede cumplir con sus expectativas. No quisiera que os quedárais con la impresión de que no me ha gustado porque no es así, e incluso recomendaría verla en un cine si se aparca de antemano toda expectativa y se acepta el hecho de que no os va a impresionar ni dejará de ser un estreno menor. Es, digámoslo de otra forma, una película a la que a lo sumo se puede calificar de intrascendente, agravada únicamente por el hecho de que Sam Raimi es alguien de quien se esperaba mucho más.

publicado por Hombre Lobo el 23 junio, 2009

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