¿Qué tiene Obsesionada que la haga diferente a toda la retahíla de cintas similares? Nada. De hecho se concede una grandilocuencia e su discurso que la hace considerablemente más insufrible que el resto de sus competidoras que con menos dinero y menos famosos consiguen ser mucho más efectivas o al menos inquietantes que este subproducto.
Triste acercamiento de la cantante a lo que debió considerar “cine serio” pero que se quedó en telefilm mediocre. Para colmo de desgracias el encargado del montaje de sonido tiene a bien regalarnos melodías martilleantes para que no olvidemos que la nueva musa pop está en escena.
Sólo los fans conseguirán sacar algo de jugo a esta insulsa propuesta con poco misterio y escaso ritmo.
Lo mejor: Degustar las pocas escenas decentes de Ali Larter.
Lo peor: La presencia anecdótica pero tremendamente insufrible de la Knowles que parece decidida a quedarse en Hollywood más de lo que a muchos nos gustaría.
