Mucha fantasía pero con un trasfondo de temáticas familiares muy grande se desarrolla la trama de este film que cuenta la historia de la pequeña Coraline Jones una niña que esta pasando por una etapa compleja en su crecimiento. Debido al intenso trabajo de sus padres vive con alta indiferencia de parte de ellos. Se suma el cambio de ciudad desde a Michigan a Oregon dejando atrás sus amigos y la enorme casa emplazada en un lugar misteriosos rodeada por excéntricos personajes. Con el aburrimiento de por medio pero con alto espíritu curioso Coraline mata su tiempo recorriendo extensos jardines y los interiores de su nueva casa gris y sin vida. Una pequeña puerta misteriosa cubierta ahora por ladrillos es su obsesión cuya persistencia le lleva a descubrir que es un pasaje a una vida paralela las cuales se yuxtaponen, conoce allí a padres clones que son mucho más preocupados que los anteriores en un mundo lleno de color y aventura aunque en vez de ojos tienen botones. Coraline es seducida desde el primer minuto con el esta nueva visión que parecen no importarle estos pequeños detalles con tal de sentirse bien y acogida.
Coraline empieza a pensar que pertenece a este otro mundo pero cuando la fantástica visita empieza a hacerse peligrosa y la otra madre(botones en los ojos) planea retenerla para siempre, Coraline deberá recurrir a toda su inventiva y capacidad de enfrentar al mal armándose de valentía para regresar a casa y salvar a su familia. La cinta no generara carcajadas pues no tiene esas intenciones. Si, admiración por su meticuloso trabajo que lo rodea un halo de misterio hacia los pequeñines y respeto de los adultos a loable mensaje de alarma a quienes dejan mucho tiempo solos a sus hijos. No tiene como objeto usar un vertiginoso ritmo narrativo pues intencionalmente da tiempo al espectador para que fije su vista en los hermosos fotogramas expuestos por las caricaturistas y montaje que están muy bien elaborados. El filme es dirigido por Henry Selick que ya hizo un trabajo parecido en su estética con Tim Burton “Pesadilla antes de Navidad” en 1993. El proceso de animación stop-motion los animadores manipulan fotograma a fotograma los objetos en una plataforma de trabajo. Se fotografía cada toma para la cámara de cine. Cuando se ensamblan se proyectan posteriormente las miles de fotografías, los personajes se mueven con fluidez y continuidad generando una magia única artesanal. Así que junto a la esta maravillosa historia y esta técnica se funden creando una obra muy bien lograda no apta para niños muy pequeños que pueden asustarse un poco por la oscuridad que alcanza en ciertos momentos.