Cine independiente con mayúscula que muestra una aguda mirada acerca de la naturaleza de la violencia filmada con una audacia visual que recuerda al Scorsese de los setentas.

★★★☆☆ Buena

Como suele ocurrir con el cine independiente cuesta mucho que llegue a las salas del orbe pero benditos sean los que lo editan en última instancia al Dvd para el gusto de los que buscan algo más. Presentada como un thriller esta cinta independiente destaca por su cruda mirada a un rebelde pero patético jóven llamado Ray, que las oficia como recepcionista de un motel. En un viaje por un bosque con sus amigos desde la secundaria, a los cuales tiene prácticamente sometidos, les hace la pregunta, ¿que se sentirá matar a alguien?. Ante la incrédula mirada de sus pares Ray va de cacería humana y dispara a dos chicas que se encontraban acampando de manera brutal pero una de ellas sobrevive inesperadamente y muere cuatro años más tarde que es donde se sitúa temporalmente la trama principal de esta cinta.   El indescifrable y violento joven salió impune de sus actos con el encubrimiento de sus dos amigos, sigue con gran arrastre de féminas auque algunas se resisten ante sus salvajes métodos de conquista. La obsesión con una de ellas lo lleva a confesarle el macabro crimen  que era su secreto mejor guardado y por el cual deberá para pagar un alto precio. Paralelamente dos policías locales le siguen la pista de cerca y tratarán de desenmascararlo a cualquier precio.  Una película esta filmada con mucha osadía visual, gran edición, donde los ruidos de música estridente parecen trasladar al espectador a lo que ocurre el la cabeza de este esquizofrénico, drogadicto y asesino jóven. Por cierto usa a veces maquillaje y dos latas de cerveza dentro de sus botas para parecer más alto.  Ray Pye es interpretado por Marc Senter que de seguro dará otro paso gracias a su sobresaliente actuación. El resto del elenco es notable en una cinta bastante galardonada en el circuito independiente y que lamentablemente no tiene mucha cabida en salas mayores.  El director Chris Sivertson baso este relato en la novela basada en hechos reales escrita por Jack Ketchum. A pesar de lo limitado de sus recursos lo soslaya de gran forma con una exquisita habilidad técnica y buen conocimiento de los ángulos, con mucha dinámica y efectos de sonido muy creativos dotando a la cinta de mucho nervio. En muchos pasajes recuerda películas los años setentas de Scorsese, específicamente en Mean Street o Taxi Driver, ambas con De Niro que no se puede negar cierta fascinación por emularlo sin dejar de lado los aportes propios que la hacen una cinta muy original y transgresora.
Lo mejor: la edición
publicado por David Lizana el 11 junio, 2009

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