Con un ritmo aburrido, sórdido y por momentos trillado, los Dardenne nos tratan de contar sin demasiado entusiasmo las miserias, penas y dilemas morales de un personaje poco creíble.

★★☆☆☆ Mediocre

El silencio de Lorna

Podría decirse gratuitamente que los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne son la versión belga de los Cohen, dicho por esta tirantez a la que siempre se ven expuestos entre el amor y el odio de los espectadores, y evidentemente “El silencio de Lorna”   ha sido sometida a lo mismo.

Lorna es una albanesa que se casa, gracias a mafia mediante, con un belga drogadicto de quien la mafia más tarde querrá deshacerse para que Lorna a su vez se case con un ruso por el mismo motivo. Ella y su novio están en plenos preparativos y ahorros para instalar un bar propio por lo que cualquier dinero viene al dedillo. Asique con un ritmo aburrido, sórdido y por momentos trillado, los Dardenne nos tratan de contar sin demasiado entusiasmo las miserias, penas y dilemas morales de un personaje poco creíble.

Arta Dobroshi encarna una Lorna fría que se va suavizando sin demasiadas pretensiones de verosimilitud hacia el final del film, mientras que Jérémie Renier, Claudy,un poco mejor personifica un hombre torturado por las drogas pero que parece hacer hasta lo imposible por rearmarse y ganar el cariño de su falsa esposa en quien parece haberse apoyado.

El argumento en teoría dramático, maneja un clima gélido, mucho más gélido que el carácter belga, con el que es difícil identificarse y meterse en la historia para sacar jugo de las posibles reflexiones al caso. Las condiciones del ser humano, sus miserias, sus circunstancias, sus decisiones buenas o erradas, caen al vació en un film que es de por más pretencioso y artificial.

A pesar de las declaraciones de los directores a Clarín.com cuando decían: “Hace varios años. Cuando estábamos preparando el guión de El hijo conocimos a una chica que nos contó la historia de su hermano, un adicto gravísimo”.(…)Sólo que la historia real fue distinta ya que él nunca aceptó el arreglo”, la obra se abre paso sin ritmo alguno y titubeando entre lo inverosímil y lo insufriblemente real (ya no sé cuántas veces vi en menos de una hora a Lorna colgando su cartera en el perchero y volviéndola a descolgar). Ganadora no obstante, en Cannes  como mejor guión (escrito por los mismos hermanos Dardenne) y del Lumiere Award a la mejor película del año, este impersonal testimonio de la vida de una inmigrante me dejó con un sopor como hace tiempo no me dejaba el cine.

Lo mejor: Que al menos tiene un argumento.
Lo peor: La frialdad e inexpresividad con que está contada.
publicado por Pabela Lake el 7 junio, 2009

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