Pura diversión y despiporre con un alegato a favor de la identidad propia.

★★★★☆ Muy Buena

Es un agrado observar cómo las productoras de películas de animación empiezan a abrazar (o por lo menos se acercan tímidamente) la filosofía de la sabia Pixar. Hace poco vimos la primera película que merece la pena de la Disney en muchos años, aunque era fácil suponer un cambio de rumbo tras la llegada de John Lasseter, el niño grande que decidió no tomar a los más bajitos por imbéciles y mimar los guiones de la casa de Luxo Jr.

Ahora veo cómo Dreamworks retoma el pulso que había conseguido con Shrek y se marca un desternillante homenaje a las películas de serie B de terror. Una película que vista en su globalidad no alcanza la brillantez absoluta, con una moraleja final facilota y centrada más en el gag que en un elaborado guión o personajes trabajados. Pero esta vez, funciona. La acción no decae en ningún momento y las carcajadas resonaban por la sala en más de una ocasión, tanto las cristalinas y desvergonzadas de los niños como las graves y a veces sorprendidas de los adultos.

El argumento comienza cuando a Susan Murphy le cae un meteorito encima el día del ensayo de su boda, convirtiéndola en una señorita gigantesca, al estilo de “El ataque de la mujer de 50 pies”. Evidentemente, el siguiente paso al otro lado del Atlántico es la aparición del ejército de Usamérica que la capturan en una escena que recuerda a uno de los viajes de Gulliver y la encierran en unas instalaciones supersecretas, donde coincide con un grupo de curiosos monstruos: Eslabón, un cruce entre un simpático chulo de playa y un anfibio (que nos recuerda al monstruo de “La cosa del pantano” de Wes Craven), el doctor Cucaracha, un científico loco que ha pasado a tener el cuerpo y las características del bicho en su búsqueda de la inmortalidad (que debe ser gracioso escuchar con la voz de House), B.O.B., una masa gelatinosa, indestructible, sin cerebro y que, junto con un impagable presidente de la nación se lleva los mejores chistes de la película e Insectosaurio, una bicho peludo de unos 100 metros de altura, manso y que se comunica mediante indescriptibles gruñidos. Juntos tendrán que enfrentarse a Galaxhar, el malvadísimo y feo extraterrestre que quiere dominar la tierra, para conseguir su libertad y reinserción en la sociedad.

Dado que había que elegir entre escuchar las voces originales o apoyar en las orejas unas gafas 3D, optamos por la espectacularidad, lo que nos dejó sin saborear los matices de actores como Reese Witherspoon (“Una rubia muy legal”, “Pleasantville”), Hugh Laurie (“House M.D.”, “A bit of Fry and Laurie”), Seth Rogen (“Superfumados” y últimamente, especialista en voces como en “Shrek III”, “Kung fu Panda” o “Las crónicas de Spiderwick”), Paul Rudd (novio más duradero de Phoebe en “Friends”) o Kiefer Sutherland (convertido en el durísimo Jack Bauer de “24” después de ser plantado en el altar por Julia Roberts cuando se fugó con su mejor amigo, Jason Patrick, por la época de “Línea mortal”… toma sección rosa). En vez de esto, por jugar a coger imágenes en el aire delante de nosotros, nos intentan castigar con el doblaje de Carolina Cerezuela que, al menos, consigue pasar bastante desapercibida.

La película se me pasó en un suspiro y el humor es, lo suficientemente simple como para lograr el deleite del enano que nos acompañe y lo suficientemente trabajado como para no insultar a la neurona del que llevamos dentro. Pura diversión y despiporre con un alegato a favor de la identidad propia. Ser raro y diferente mola, con lo que igual no necesito las Converse de moda para triunfar (si el mensaje cala en uno de cada diez niños, ya será un alivio para los padres y un pequeño paso hacia la desidiotización que campa a sus anchas en la adolescencia actual).

En definitiva, “Monstruos vs. Aliens” es una pequeña píldora para contener la salivación que segrega la espera de “Up”, el estreno “pixarense” del año, que  nos llega avalada por el aplauso generalizado de la crítica tras abrir el festival de Cannes de este año.

publicado por Heitor Pan el 6 junio, 2009

Enviar comentario

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.