Peter Docter y Bob Peterson ya son dos nombres de peso en esto de hacer animaciones. Como muestra baste un botón con Wall-E y Monster Inc. Walt Disney y Pixar otra vez a la carga con una historia que lo tiene todo: originalidad narrativa (sobretodo en los primeros 20 minutos), emoción, sentimentalismo y humor. El argumento quizá no sea el más original de todos, la fórmula parece ser la misma, pero las resoluciones y los protagonistas cada vez más carismáticos hacen de este film un deleite tanto visual como emocional.
El film, acompañado de excelente música, de las que tienen identidad, será un candidato digno a competir este año con la genial Coraline, según parece. LLena de colorido, acción y por sobretodo carisma, estos 96 minutos no defraudan y derrochan entretenimiento y lagrimillas como solo estos productores saben hacer.Con tacto, sin golpes bajos, el argumento se desenvuelve con soltura y gracia.
Destacable las actuaciones de Edward Asner en la piel de Carl Fredricksen, un viejecito que decide cumplir un último sueño-promesa a su fallecida esposa y se enbarca en un viaje sin remedio a la aventura, y Christopher Plummer como Charles Muntz, el infaltable antagonista de la obra.
Para toda la familia, divertimento seguro siempre que se tenga corazón de niño.
