Ángeles y Demonios no pasará a la historia del cine, esa historia repleta de Blade Runners y similares, pero entretiene mucho, y con eso, pese a quien le pese, es más que suficiente.

★★★★☆ Muy Buena

Ron Howard nos tiene acostumbrados a este tipo de cine, al cine de entretenimiento, vacío, tonto, pero divertido y palomitero. Películas como Willow, Cinderellea man o El Código da Vinci da buena prueba de ello. La pregunta es ¿realmente ésto es malo? Yo creo que no, o al menos no todo lo malo que otros pretenden demostrar. El cine, como otras tantas formas de ocio, es una forma de divertir a la gente, de hacernos olvidar del mundo real y dejarnos llevar por una historia, que te puede gustar más o menos, pero que te evade de esa realidad que en ocasiones odias con todas tus fuerzas. Películas como Van Helsing, La momia, Piratas del Caribe, Ángeles y demonios… podréis leer cientos de críticas, todos estarán de acuerdo en que es cine sólo de entretenimiento, nada más. ¿Acaso uno busca algo más que simple y llano entretenimiento? Algunos me diréis que sí por llevarme la contraria, y quizás tengáis razón. Ángeles y Demonios no creo que pase a la historia del cine, esa historia repleta de Blade Runners y similares. No permanecerá durante mucho tiempo en nuestras memorias… pero, ¡qué coño!, han sido dos horas y media de puro espectáculo, con una única pretensión, que es entretener. Y con esto, pese a quién le pese, es más que suficiente.

Ángeles y Demonios se sitúa, cronológicamente, antes de lo sucedido en El código da Vinci, ambas obras escritas por Dan Brown y dirigidas, ambas también, por Ron "pelo zanahorio" Howard. La historia se centra, esta vez, en Roma, concretamente en la ciudad del Vaticano. Robert Langdon tendrá que investigar sobre los Illuminati, que poseen la antimateria capaz de destruir toda la ciudad del Vaticano. La película se convierte en una carrera contrarreloj en la que no hay ni un solo respiro, para bien o para mal, para el espectador. La historia va in crescendo a medida que avanza el metraje, siendo la primera hora algo aburrida, pero culminando en una segunda hora bastante notable, y en una media hora final que es bastante espectacular y desconcertante.

Los actores, mal que me pese, no dan todo lo que se espera de ellos. Tom Hanks mejora su personaje en cuanto al Código, pero sigue siendo igual de plano y superficial que entonces, no sé si es culpa suya o de guión. El personaje femenino es totalmente innecesario, no aporta nada, y la actriz mucho menos. En cuanto a Ewan McGregor decir que está a la altura, quizás es el mejor personaje del film, como de la anterior fueron Ian McKellen o Alfred Molina.

Y ya que hablamos de comparaciones, y aunque éstas sean odiosas, decir que me gustó más El código da Vinci, quizás por la historia y el revuelo que se montó, o porque es una película que te atrapa desde el primer momento y a la precuela le cuesta arrancar avanzada la media hora de metraje. Ángeles y Demonios me ha gustado, más de lo que esperaba, creo que no decepcionará a nadie, pero requiere de nuestra paciencia y de nuestra benevolencia a la hora de analizarla. Un thriller de los que enganchan, trepidante, con intriga y además se mete con la Iglesia, y eso mola.

Ángeles y Demonios es, por tanto, una película para disfrutar en el momento, para dejarse llevar por la historia durante casi tres horas que se pasan volando. Hay un buen argumento, unos buenos personajes y una banda sonora soberbia del siempre grande Hans Zimmer. Pero nada más, no pretendan ir a ver El padrino cada vez que se dignan a pasar por el cine. Las películas están concebidas para entretener, y ésta, como dije al principio, lo consigue con creces.
Lo mejor: La historia, los personajes secundarios y la caña que se le da, una vez más, a la Iglesia.
Lo peor: Los papeles protagonistas son algo planos, y la historia, al principio, algo aburrida y confusa
publicado por Jesús Malpartida el 23 mayo, 2009

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