Es bastante probable que no sea la última vez que veamos a Lobezno en pantalla. Aunque antes pasaremos por Magneto, Ironman, Thor, Linterna verde… ¡preparaos!

★★★☆☆ Buena

Logan es uno de mis personajes favoritos del universo Marvel. El mutante del esqueleto de adamantium tiene una personalidad muy interesante; un pasado oscuro, una psicología repleta de contradicciones, dificultades para ubicarse o instalarse permanentemente en un bando y un carácter irascible son algunas de sus señas de identidad. Aunque algunas de estas características han sido suavizadas a la hora de llevar el personaje a las pantallas de cine, era el héroe más interesante de las tres primeras películas sobre la patrulla de jóvenes talentos del profesor Xavier y, por tanto, ha sido el primero en conseguir una peli para él solito.

La fui a ver con ganas, esperando que las aventuras de Lobezno me hicieran disfrutar, remover un poquito la adrenalina y salir de la sala deseando encontrarme a un vigilante para arrancarle su cabeza de metal de un zarpazo. Se cumplieron las expectativas, pero justitas: disfruté lo suficiente como para que se me pasase en un suspiro y me divirtiera con los toques de humor y las peleas, me removió la adrenalina de forma suave y salí sacando las garras de la sala, aunque la sensación se disipó rápido.

La película está bien narrada, la historia no canta demasiado y cumple su función de hipnotizadora de masas, aunque tiene algunas pegas que, como buen “touchbowlings”, no me resisto a comentar. Aunque vamos antes con los puntos positivos.

Afortunadamente, el personaje más interesante me pareció el protagonista (no os creáis, no siempre pasa y lo más curioso es que cuando no lo hace a veces es hasta mejor… me he liado), con un Hugh Jackman entregado y disfrutando del rol que le dio fama, portadas de revistas y el comienzo del camino hacia el podio de los hombres más sexies del planeta. También afortunadamente, su némesis está a su altura, con un Liev Schreiber (sí, he mirado cómo se escribía el apellido en Google… cotillas) mucho más interesante que el desconocido (y soso) Tylor Mane, que lo encarnó en la primera peli de la saga, dando la réplica perfecta a Lobezno y ofreciéndonos un duelo notable en pantalla.

Pero ahora la carnaza. Hay tanto personaje secundario, intentando contentar a los frikis del mundo comiquero, que ninguno de ellos está bien desarrollado. Ante nuestros ojos circulan Masacre, Mole, Gámbito o un joven Cíclope (por nombrar a los que me suenan) sin darnos tiempo a disfrutar realmente con ninguno de ellos. De hecho, hubo demasiada algarabía en la red con la aparición de Gámbito para que al final disfrutemos de él en tan sólo dos o tres escenas (bastante espectaculares, por otra parte, dejándonos con ganas de más).

Aunque ese es el mayor problema que le veo a la precuela, mi lado friki también sufrió un pequeño abatimiento al ver cómo se respetaban algunas premisas sentadas por Bryan Singer en las dos primeras películas, pero se saltaban otras a la torera. La más evidente es que, en los recuerdos que nos habían mostrado de Logan, se veía a si mismo saliendo de la base secreta sangrando por los nudillos mientras observaba asombrado sus nuevas garras. Quizá yo había atado cabos de forma demasiado rápida, pero esto me hacía pensar que los únicos poderes que tenía antes de la operación eran, el de la regeneración de sus células y los sentidos agudizados. Pero de repente nos muestran un prólogo con la infancia del personaje en el que luce unas bonitas garras óseas de serie. Vale, lo sé, es ponerse quisquilloso, pero si mantienen la idea inicial, ¿tan difícil era elaborar un guión en el que esto también se respetase?

El caso es que, a pesar de este último párrafo absurdo y protestón, estamos ante un buen producto de acción, en donde tratan de cuidar a sus personajes (miro hacia atrás, veo a los cuatro fantásticos y la Lobezno gana puntos) y de no tomar al público por retrasado.

Es bastante probable que no sea la última vez que veamos a Lobezno en pantalla. Aunque antes pasaremos por Magneto, Ironman, Thor, Linterna verde… ¡preparaos!

publicado por Heitor Pan el 8 mayo, 2009

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