La historia de Déjame entrar combina multitud de polos opuestos, hasta el punto de que no seamos capaces de discernir entre uno y otro. Y es que la presente película es mucho más que un film de terror al uso. Si bien recurre a lugares comunes del género, evita los convencionalismos, resultando aterradora por el planteamiento de la situación, a pesar de ser una fábula que narra la amistad y el amor nacido entre dos críos de doce años, un joven, Oskar, y una niña vampiro llamada Eli. Siendo vecinos, no tardarán en conocerse y empezar una amistad que culminará en las más inesèradas situaciones.
No sólo retrata de manera perfecta la relación entre ambos críos, sino que describe a la perfección un tema tan odioso y candente como el del acoso escolar. Y no es que se ande con demasiados tapujos, sino al contrario, muestra ese acoso constante al que Oskar se ve sometido de forma eficaz, realista, cruda y tensa. Evidentemente, a ello contribuye una interpretación magnífica del joven Kåre Hedebrant.
Déjame entrar busca causar horror en las situaciones más cotidianas, y lo logra. Huye del susto fácil y nos envuelve en una atmósfera opresiva a la par que familiar gracias a un ritmo pausado pero constante, sin grandes aspavientos, hipnótico y turbador. Desvelar más detalles del film poco sentido tiene, pues se trata de un trabajo para admirar en primera persona. Y casi lo mejor es que cuando la proyección acaba no te quedas indiferente. El film contiene momentos sangrientos que están completamente integrados y justificados en la trama, y es de agradecer que se eviten suavizaciones que rebajarían la calidad del producto. También goza de infinidad de relecturas y elementos que invitan a reflexionar, exigiendo más de una revisión, sin que ello implique incomprensión de la película.
Let the right one in se beneficia de un guión perfecto, carente por completo de cualquier laguna argumental. Posee fuerza e ingenio por todas partes, desde la historia en sí hasta los maravillosos diálogos y situaciones.
En definitiva, nos esncontramos ante un film que despierta sensaciones contrapuestas, que cautiva y emociona, a la par que aterroriza. Es inmenso, impecable y, por supuesto, una obra maestra, digna de agradecer. Es todo un ejemplo de que, a pesar de la infinidad de títulos cochambrosos que se estrenan, hay buen cine de género listo para nosotros.
Un 10.
Lo mejor: Todo.
Lo peor: Nada.
