El mejor acierto en el reparto fue otorgarle el protagonismo al actor irlandés Liam Neeson, que interpreta el papel de un espía y agente secreto estadounidense retirado que debe volver a la acción para salvar a su hija, secuestrada en París por una peligrosa banda de albanokosovares que se dedica, entre otros menesteres, a la trata de blancas. Y esta es la peor parte de la película, un guión demasiado simple y plano, que gotea inverosimilitud por sus cuatro costados pero que, milagrosamente, entretiene de una manera extraordinaria.
Esta carencia en el guión es suplida por un Liam Neeson más que creíble y una dirección a cargo de Pierre Morel que sorprende por su capacidad que conjugar la acción y la trama endeble de tal forma que la historia, por pequeños momentos, parezca creíble. Lo que más me rechinó fue la parte sádica, asesina y sin ningún atisbo de ética de la personalidad de Liam Nelson que no se inmutará por las atrocidades cometidas para salvar a su hija, una vez más, el fin justifica los medios.
Dejando de lado las taras del guión, veremos a un agente secreto al más puro estilo Bourne con una inteligencia y sangre fría envidiables que se llevará por delante a todo ser viviente que se interponga entre él y su hija. Venganza cumple con creces su cometido, su acción ininterrumpida hará que el espectador se olvide de todo lo que le rodee durante una hora y media que por seguro se hará breve, espectacularmente divertida.
Lo mejor: Liam Neeson y la realización
Lo peor: El guión
