Descabellada y predecible hasta la saciedad,cuenta a su favor con un guión que no da tregua, algo de humor negro y a un Samuel L. Jackson que sale victorioso de un nuevo descenso a los infiernos autoparódicos. Cumple con su objetivo de entretener.

★★★☆☆ Buena

Antes de nada, permitidme una recomendación: no os acerqueís a esta película con demasiadas pretensiones si no quereís llevaros una decepción. Serpientes en el Avión no es más que una película de serie B con ínfulas de superproducción (merced a su elevado presupuesto). No debe ser tomada en serio y si como un entretenimiento palomitero que se extiende a lo largo de hora y media, que correctamente enfocado puede depararnos diversión, alguna que otra risa y un par de muertes para recordar.

 

El argumento es insólito y poco menos que demencial: Un chaval es testigo del asesinato de un fiscal a manos de un mafioso oriental. Un agente del FBI (el señor Jackson) le salva la vida y le propone testificar en un juicio contra el asesino, a celebrar en Los Angeles. Para acabar con el testigo protegido, el mafioso introduce una buena remesa de serpientes letales en el avión donde viaja. Además, utiliza feromonas para que la furia de estos bichos sea aún mayor. Uno de los guiones más descabellados que he visto en mi vida, sin ningún género de duda. La premisa es casí ridícula, absurda, pero a la vez es un tanto siniestra

 

Luego tenemos al reparto, plagado de personajes arquetípicos vistos con anterioridad en infinidad de películas: la estrella de rap de enorme ego, el ejecutivo malhumorado, la pareja promiscua, la madre con su bebé, el niño lastimero (en este caso son dos…), la señorita pija y su perro, etc… Todos ellos bien definidos, perfectamente encasillados en sus roles y en sus mecanismos de actuación y comportamiento.

 

Por encima de ellos está un gran Samuel L. Jackson interpretando el papel de…él mismo. Serpientes en el Avión es una producción estrafalaria y "freak" donde las haya, y el señor Jackson borda su papel de agente del FBI cabreado, pistola en mano y soltando tacos por doquier. Es el personaje que tiene mayor peso y más intervenciones en el film, y sale airoso de la propuesta autoparodiándose, sin caer en el ridículo o el histrionismo. Impagables son sus líneas de diálogo repletas de mala leche e improperios: "Estoy hasta los cojones de las putas serpientes y del puto avión", "Lo que me faltaba, un avión lleno de putas serpientes colocadas", o "Dios bendiga a la PlayStation!" son frases para la historia. Del resto del reparto es mejor no comentar nada. Tan sólo reseñar que Elsa Pataky eligió esta alocada historia para debutar en Hollywood con un personaje que apenas interviene, y que cuando lo hace se limita a recomendar el aceite de oliva contra las picaduras letales de las serpientes.

 

En definitiva, Serpientes en el Avión es una película descabellada, llena de tópicos y clichés mil veces vistos en el cine catastrofista y de terror, que resulta predecible hasta la saciedad. Cuenta a su favor con un guión que, una vez arranca, no da tregua, con lo cual tenemos casi hora y media de película con serpientes furiosas picando a todo ser vivo dentro de un avión. Si a eso le unimos a un Samuel L. Jackson que sale victorioso de un nuevo descenso a los infiernos autoparódicos, y lo rociamos todo con algunos toques de humor negro, tenemos como resultado una película rodada con el mero objetivo de entretener al personal y hacernos pasar un rato divertido. En mi caso, cumplió con sus pretensiones.
Lo mejor: Samuel L. Jackson y lo autoparódico que resulta tanto su actuación como la película en sí.
Lo peor: Los efectos especiales.
publicado por Diego Oliver el 20 abril, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.