Sólo un espectador con una media de edad de 5 años o una mental del mismo calibre encontrará gracia en las sonrojantes peripecias adolescentes de este Goku de cuarta división que pasa de Karate Kid a Shin Chan en tan sólo veinte minutos de cinta.

★☆☆☆☆ Pésima

Dragonball Evolution

Tengo que pedir disculpas a todos mis lectores ya que cometí un error a la hora de entrar a ver Dragon Ball Evolution. En realidad por algún accidente cósmico parece que acabé en la proyección de la película de imagen real de la mítica serie de dibujos animados Chicho Terremoto en lugar de en la de las peripecias de Goku y sus colegas. O al menos eso quiero pensar yo.

Y es que, mis pequeñines, teniendo en cuenta los momentos más vergonzantes que vienen de la mano de Chow Yun-Fat, la mezcla de paria social con princesa de Disney de Goku y la sucesión de “chinas calentonas” en toda la cinta no sabría cómo abordar coherentemente la historia (o inexistencia de la misma) de esta producción que viene con el firme propósito de animar al suicidio colectivo y a que nos arranquemos los ojos antes de salir del cine.

Cien millones de dólares después no sólo los fans están mosqueados si no que los que no tengan ni pajolera idea de qué era Bola de Dragón pueden seguir viviendo en la ignorancia porque cualquier parecido con la realidad es pura casualidad y seguramente accidental, sin premeditación y totalmente errónea. Sólo un espectador con una media de edad de 5 años o una mental del mismo calibre encontrará gracia en las sonrojantes peripecias adolescentes de este Goku de cuarta división que pasa de Karate Kid a Shin Chan en tan sólo veinte minutos de cinta, concretamente los veinte minutos iniciales que son, por decirlo de forma suave, como poner a Goku dentro de una subtrama de High School Musical.

Pero lo más alarmante está por llegar cuando en su búsqueda de las Bolas de Dragón para salvar al mundo de Piccolo (para quien no lo conozca ahora es un dinosaurio gris) empiezan a sucederse los defectuosos efectos especiales (¿En qué diablos han invertido esos cien millones si no pagaron guionistas ni FX? Respuesta: en peluquería tampoco ha sido, me remito al pelo del protagonista en varias escenas o al hecho de que Bulma no tenga el pelo azul). Y así hasta el final, siempre aderezados con diálogos hilarantes (cuando no pretenden serlo) para mantener intacto el mosqueo en la sala.

Capítulo a parte merecen las ¿interpretaciones? de todos y cada uno de sus protagonistas. Quizás por aquello de haberse visto arrastrados del manga hacia Sensación de Vivir sin previo aviso se han quedado con cara de susto y regalan inexpresivas y penosas alucinaciones visuales como Chichi lamiendo fresas o Goku sudando a cámara lenta.

Para ser sinceros en este caso no he tenido este extensivo sentimiento de indignación ya que para que algo así sucediera me tenía que haber tomado en serio alguna de las cosas que circulaban delante de mis ojos, cosa que, obviamente, no ha sucedido ni en un momento de esta hora y veinte minutos de sinsentidos.



Lo mejor: Esto… decía yo,.. que las palomitas están muy ricas.
Lo peor: El engendro en sí mismo.
publicado por Ana Belén Pacheco el 19 abril, 2009

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