La Sombra del Poder es una buena película, que cuenta entre sus virtudes con un ritmo que salvo en su desenlace, apenas decae; interpretaciones de calidad y una bonita disyuntiva entre el declive del periodismo tradicional frente a la prensa digital,

★★★★☆ Muy Buena

La Sombra del Poder es un thriller periodístico dirigido por Kevin MacDonald (El último Rey de Escocia) que cuenta cómo Cal McAffey (Russell Crowe), un periodista que trabaja para un periódico en horas bajas, es enviado a cubrir la noticia de un tiroteo ocurrido en las afueras de Washintong. Della Frye (Rachel McAdams) es una periodista novel que acaba de incorporarse al mismo diario en el que trabaja McAffay. Especializada en el periodismo digital, y encargada del blog del diario, dará cobertura a un escándalo en ciernes: el congresista Stephen Collins (Ben Affleck), casado con Anne Collins (Robin Wright Penn),  no puede contener las lágrimas ante las cámaras cuando le comunican la muerte de una de sus ayudantes bajo extrañas circunstancias, lo que desata las sospechas de adulterio. La desconcertante conexión entre ambos sucesos tan dispares desatará una trama compleja que el dúo de periodistas McAffey/Frye intentará resolver cueste lo que cueste.

 

Una vez más tenemos ante nosotros un tema bastante recurrido (porque la realidad vende…) tanto en cine como en la televisión: la corrupción y las conspiraciones en la política. Recurre también a los conflictos de intereses y los dilemas morales y profesinales, le añade algún asesinato que otro y  lo envuelve todo en el interrogante que hoy en día planea sobre el dudoso futuro de la prensa en papel merced al ascenso imparable de la prensa digital en la actualidad. Y el resultado es más que satisfactorio. Aunque la mezcla pueda parecer a simple vista algo farragosa y de digestión pesada, el film discurre con mucha agilidad y con una sencillez digna de elogio. Sin duda el guión, aunque sea una historia que ya hemos visto con anterioridad y apenas tenga originalidad, es clave a la hora de que La Sombra del Poder resulte ser una película muy recomendable. No se nos ofrece nada que no hayamos visto ya, pero lo hace con tal maestría y con unas interpretaciones tan logradas que el produto resultante apenas tiene que envidiar nada a films anteriores.

 

Ya que hablamos de interpretaciones, deberíamos destacar a Russell Crowe por encima de todos. Esta vez está inconmensurable, enorme (en todos los sentidos, incluido el físico…), y se marca una actuación de lujo (de esas que sí deberían ser tenidas en cuenta a la hora de otorgar un Oscar, y no ser olvidadas por la Academia para luego ejercer la Ley de la Compensación concediendo un premio inmerecido en cualquier edición a posteriori…). El rol de periodista de la vieja escuela con amplio espectro de recursos (algunos a todas luces ilegales…) le viene como anillo al dedo. Rachel McAdams está correcta como la tipica profesional que está empezando y quiere hacerse con un hueco en el mundo del periodismo. Ella representa el nuevo periodismo, la digitalización de la prensa. Las actuaciones del resto de actores secundarios no hacen sino aumentar el nivel del tono interpretativo general del film, con especial interés en Helen Mirren y su papel de jefa malhumorada e impotente que tiene que asistir impasible a la fructífera rebeldía de Crowe. Y mención aparte merece Ben Affleck. El bueno de Ben lo hace en esta ocasión mucho mejor que en actuaciones anteriores (y que conste que me cae fenomenal, pero como actor deja, en ocasiones, mucho que desear). Su papel chirría un poco entre el resto de personajes, quizás porque es demasiado joven para ejercer tanto de congresista, como de amigo de la universidad de Russell Crowe (tiene 37 años por 45 de Crowe), y por último, para ser pareja de Robin Wright Penn, de 43 años de edad (aunque en la película aparenta muchos más). Salvo por eso, bien por Ben Affleck, aunque necesita mejorar.

 

En definitiva, La Sombra del Poder es una buena película, que cuenta entre sus virtudes con un ritmo que salvo en su desenlace, apenas decae; interpretaciones de calidad y una bonita disyuntiva entre el declive del periodismo tradicional frente a la prensa digital, mucho más inmediata.
Lo mejor: Un buen guión interpretado de forma magistral, sobre todo, por Russell Crowe, inconmensurable.
Lo peor: Un desenlace que rompe con el ritmo y la fuerza de la narración presente durante el resto del metraje.
publicado por Diego Oliver el 18 abril, 2009

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