…y a los que no les importa estar divagando durante casi cerca de dos horas para acabar siendo testigos de cómo desaparece el hombre del planeta –y también la mujer, a ver si pensáis que vais a heredar la Tierra-.
Más de uno dirá en voz alta: otra más sobre el fin del mundo… ¡y con Nicolas Cage como héroe! Pues sí, así es: el cine de catástrofes gana un nuevo salvador del mundo, aunque no diremos aquí si conseguirá su propósito o no. Por cierto, atentos a su compañera de reparto, Rose Byrne, recién llegada de dos interesantes títulos del género: la incomprendida Sunshine, de Danny Boyle, y 28 semanas después, de Juan Carlos Fresnadillo.
Que el Apocalipsis sigue una secuencia exacta no se lo cree nadie, pero da origen a la historia que nos cuenta Alex Proyas. Considero lícito y lógico, a pesar del tropezón, seguirle la pista a este cineasta con cabeza: estamos seguros de que este no es su mejor exponente pero apunta maneras y logra conciliar una ciencia ficción bien hecha con productoras de Hollywood que sólo persiguen la obtención de rendimiento económico.
Así, equilibrando la balanza, el director de El cuervo, Yo, robot y Dark City, propone una aventurilla con sustancia –cuestionable-. Proyas quiere darle valor tanto a forma como a contenido pero para ello se necesita dinero e ideas solventes, no sólo una apresurada mezcla de numerología y marcianitos.
