Buena propuesta dentro del cine fantástico, aunando géneros como la ciencia ficción, el thriller sobrenatural y los blockbusters catastrofistas.

★★★☆☆ Buena

Señales del futuro

Con "Señales del Futuro", Alex Proyas lleva a la gran pantalla un nuevo tour de force en cuanto al cine apocalíptico y catastrófico. Después del azote cinematográfico que ha sufrido el planeta a base de cambios climáticos, volcanes, terremotos y meteoritos varios, la innovadora propuesta de Proyas es, cuando menos, interesante y digna de ser tenida en cuenta. Siempre es de agradecer que un género estancado como es el de los blockbusters catastrofistas cuente con nuevos planteamientos, y mucho mejor aún si dicho planteamiento viene de la mano de un director como Proyas, con un estilo inconfundible y visualmente sin parangón.
Todo comienza en 1959, cuando un grupo de alumnos de un recién inaugurado colegio de Massachussets guarda bajo tierra una "cápsula del tiempo" con una serie de dibujos que describen lo que ellos creen que deparará el futuro. Pero en lugar de un onírico dibujo, una niña guarda en la cápsula una inquietante sucesión de números. Cincuenta años después, la cápsula es desenterrada y la carta llena de cifras llega a manos de Caleb (Chandler Canterbury), hijo de John Koestler (Nicholas Cage), profesor de astronomía viudo. John descubre de forma fortuita que la sucesión de números no son sino códigos que esconden una serie de catástrofes, algunas pasadas y otras que aún no han acontencido. Se inicia así la consabida carrera contrareloj para evitar lo que los números parecen pronosticar.
Esta es la historia que Alex Proyas nos cuenta en este más que decente thriller fantástico, dirigido con la pátina habitual en él. Si con "El Cuervo" sentó las bases de una original forma de ver el cine y de plasmarlo en pantalla, consolidó su fórmula con "Dark City" e hizo lo que pudo con "Yo, Robot", que acabó siendo una digna adaptación del relato de Isaac Asimov, con su último film vuelve a dejar claro que la apuesta puede resultar ganadora o no, pero nunca renuncia a sus principios. Así, "Señales del Futuro" resulta ser una película visualmente oscura y por momentos lúgubre, con unas algunas de las escenas más desgarradoras y crueles de la historia del cine de catástrofes, y cuya historia cuenta con la inquietud y la intriga que Proyas suele imprimir a sus obras.
El guión, más que contar con altibajos, decae a medida que avanza la acción. La historia va de más a menos, y, aunque se hace uso de ciertas licencias narrativas para intentar mantener el suspense, el resultado no es el esperado. Y es que el buen ritmo con el que se inicia la acción no aguanta hasta el final que, en mi opinión, es lo peor de la película al intentar meter con calzador unas escenas para añadir dramatismo a la historia.
Del reparto, es imprescindible hablar de un Nicholas Cage que, sin alcanzar el nivel de interpretación que mostró antaño en trabajos como "Arizona Baby", "Corazón Salvaje" o "Leaving Las Vegas" (por la que consiguió el Óscar al Mejor Actor en 1996), si está mejor que en sus últimas interpretaciones, aunque la mejora no es decisiva para hablar de una buena actuación. Lástima, ya que le tengo cierta simpatía, no dudo de su capacidad para interpretar grandes papeles y creo que debería elegir mejor sus papeles o mostrar más entrega en algunos de los que escoge, pues hay films por los que pasa sin pena ni gloria con la única finalidad de cobrar sus (seguro que elevadísimos) honorarios. Aunque no es Cage quien peor lo hace aquí, sino Chandler Canterbury, que interpreta al niño repelente y resabido de la función, con una inexpresividad digna de cualquier busto de mármol. 
Por tanto, "Señales del Futuro" no pasa por ser la mejor muestra del cine de Proyas, pero si se constituye en una buena propuesta dentro del cine fantástico, aunando géneros como la  ciencia ficción, el thriller sobrenatural y los blockbusters catastrofistas. Para ello, cuenta a su favor con una historia entretenida, muy interesante por momentos y unos efectos especiales espectaculares servidos con cuentagotas, todo ello bajo la batuta de Alex Proyas, lo cual nos garantiza un mínimo de calidad.
Lo mejor: La labor de Proyas y los FX en las escenas de las catástrofes.
Lo peor: El guión, que pierde fuerza a medida que avanza la película hasta llegar al descafeinado final.
publicado por Diego Oliver el 10 abril, 2009

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