Las escenas de lucha no son nada del otro jueves y tan sólo está bien, sin pasarse, el momento en que se adentran en un pueblo filipino y deben huir de los japoneses. El resto, pura filfa. Por otra parte, también existe un momento bélico que resulta, no sé si chistoso o ridículo, más bien esto último. Resulta que el comando se topa con un tanque japonés que les intenta acribillar a tiros. Tres del comando se ponen tras una gran roca. Uno de ellos arroja frente a tanque una bomba de humo. Comienza a salir una humareda negra de padre y muy señor mío. Sin embargo, el plano que sitúa al comando frente al tanque demuestra que el humo es tenue y blanquísimo. El tanque, pues, se ve, al igual que los miembros del comando. Pero uno de ellos sale de detrás de la roca y pone una bomba de goma dos en el mismo y lo destruye. A todo esto, desde que comienza a salir el humo, el tanque ya no tira ningún tiro, por lo que los del comando tienen el campo expedito. De descojono.Lo mejor, sin duda, la magnífica banda sonora, la música de Ricard La Salle, que no sé qué pega con esta pobre película. Es una música magnificamente orquestada que trata, inúltilmente, de dar lustre y fuerza a unas tristes escenas.La fotografía tampoco está mal, pero la peli, es una medianía de ver y olvidar de la misma.
Lo mejor: La fenomenal partitura musical de Ricard La Salle.
Lo peor: Algunas escenas de acción.
