¿Y si, en la serie Sensación de Vivir (90210), Dylan hubiera sido un vampiro?

★☆☆☆☆ Pésima

Crepúsculo

Una adolescente con cara de empanada, de padres divorciados, y actitud orgásmica ante los acontecimientos que le irán sucediendo, debe ir a vivir con su padre a una mierda de pueblecito perdido de Estados Unidos, donde siempre parece estar nublado y si algún día logran atisbar un rayo de sol ya se pueden dar con un canto en los dientes. A pesar de ser la nueva del instituto, y llegar a medio curso, rápidamente logra hacerse coleguilla de una pandilla de muchachos a cada cual más abofeteable. En una de las clases le tocará sentarse con uno de los “guapos oficiales” del insti, un joven apuesto y pálido que viste de negro cuyos únicos amigos son cuatro jóvenes más, apuestos, pálidos y que visten de negro, pero que parecen no mantener relación con el resto de estudiantes.

Lo cierto es que la actitud de estos cinco chicos es, como poco, de lo más desconcertante, porque además de no mezclarse con el resto de chavales, resulta que viven todos en la misma casa, hijastros todos ellos del médico del pueblo, cuatro de ellos son pareja y, para colmo, resulta que los días que sale el sol (rara vez, como les comentaba), los cinco susodichos no asisten a las clases y se van de camping lejos del pueblo. Yo, que quieren que les diga, llámenme clásico, todo esto lo veo tirando a raro, pero en el instituto nadie sospecha nada. Cuando nuestra protagonista sea salvada por el “guapo oficial” usando su super velocidad y su super fuerza empezará, por fin, a intuir que algo no acaba de cuadrar.

Como la prota de actitud orgásmica empieza a olerse el percal, el “guapo oficial” se verá obligado a destapar el pastel y hacerle un par de confesiones que descolocarán a la joven pizpireta: 1. Él es un vampiro y 2. Ella le pone perraco hasta las trancas. Ay, amigos, ríanse ustedes de Romeo y Julieta y demás amores imposibles, porque esta relación, entre vampiro y humana, si que pinta de lo más complicada, y más que se va a complicar cuando al pueblo llegue otro grupo de vampiros con ganas de ligar estilo “aquí te pillo, aquí te mato”.

Francamente me sorprende el comportamiento de los cinco jóvenes vampiros. O sea, resulta que tú eres un vampiro adolescente desde hace un huevo y medio de décadas ¿y no encuentras nada mejor en lo que emplear tu tiempo que asistir al instituto hasta que te gradúas y cambias de pueblo para volver a empezar el instituto en otro lado? ¿Así una y otra vez hasta el fin de los tiempos? Pues menuda mierda, señores. Y más en Estados Unidos donde la educación en casa no sólo es legal sino que además está perfectamente instaurada. Otra cosa es que lo que quieran es mezclarse con los lugareños y tener relación con el resto de compañeros, pero es que eso, en la película, es precisamente lo que no hacen en ningún momento. Y si lo que pretenden es no levantar sospechas para pasar inadvertidos debo decir que su actitud y comportamiento, por mucho que en pueblo no le hagan demasiado caso, es de lo más sospechoso que me he tirado a la cara en años. Y luego está el tema del padrastro, vampiro como ellos, que se dedica a ser médico. ¡Venga tentaciones a porrillo! ¡Es como si un vegetariano se pusiera a trabajar en una charcutería!

La película es la adaptación cinematográfica de un superventas literario de la hostia, escrito por una tal Shephenie Meyer, que con la tontería ya le sale el dinero por las orejas. La directora encargada de la adaptación es Catherine Hardwicke, que fue la realizadora de la interesante Thirteen y luego se complicó la carrera con Los amos de Dogtown y Natividad. El éxito de Crepúsculo le habrá venido como una bocanada de aire fresco, aunque al parecer ella no será la encargada de dirigir la segunda entrega. Como si nos importara. Sobre los jovenes actores del film ni me pregunten porque no tengo ni idea. Sólo se que el “guapo oficial” se había dejado ver en alguna de las pelis de Harry Potter, y poco más. Algunos de ellos lograrán largas y fructíferas carreras y conseguirán su lugar entre el star system de Hollywood, otros serán carne de Gran Hermano V.I.P y telefilms de sobremesa. Que Dios reparta suerte.

¿Recuerdan ustedes la serie Sensación de Vivir (90210) donde una joven llamada Brenda llegaba a un nuevo instituto y se enamoraba rematadamente de un macarra llamado Dylan? Pues bien, cambien ustedes Beberly Hills por un pequeño pueblo de montaña y al macarra por un macarra vampiro y ¿que es lo que tienen? Efectivamente, Crepúsculo. Y aunque la película sea una solemne bobada, sería injusto por mi parte cargar en exceso contra ella, porque lo cierto es que en ningún momento pretende ser algo que no es (la portada ya lo dice todo). La peli pasa bastante rápido en su tramo inicial y no es hasta que la trama se empieza a complicar con la aparición de unos malos que la cosa empieza a bajar mucho. Ya llegados al tramo final la cosa pierde el poco interés que pudiera haber tenido en algún momento. Ya puestos, propongo que para la segunda entrega de la saga, el estudio se gaste un poco más de dinero porque la peli tiene una pinta de barata que tira para atrás y unos efectos especiales de video de primera comunión de lo más sonrojantes. Un poco más de dinerito quizás hubiera ayudado a que visualmente la peli resultara un poco más atrayente.

Lo mejor: Tiene claro su público objetivo
Lo peor: Toda la peli está cogida con pinzas
publicado por Jefe Dreyfus el 2 abril, 2009

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