“Ceguera” es un buen drama que explora como reaccionan los seres humanos cuando son impulsados a situaciones extremas y lo hace de una manera sumamente correcta.

★★★☆☆ Buena

A ciegas

Luego de dos extraordinarias cintas como fueron “Ciudad de Dios” (“Cidade de Deus” 2002) y “El Jardinero Fiel” (“The Constant Gardener” 2005), el cineasta brasileño Fernando Meirelles se situó bien alto en el mundo cinematográfico actual. Evidentemente no son pocos los atributos que Meirelles posee a la hora de ponerse detrás de cámaras a narrar dramas de impecable calidad como lo son las cintas anteriormente nombradas. Hoy hablaremos de su última producción titulada “Ceguera” (“Blindness”), adaptación cinematográfica de la novela de Jose Saramago y protagonizada en la pantalla grande por una siempre convincente Julianne Moore.

En una ciudad determinada, un hombre pierde abruptamente la visión en medio del tránsito, en lo que parece ser un hecho totalmente aislado. Pero cuando este hecho aislado se transforme literalmente en una terrible epidemia de ceguera, los infectados serán trasladados a hospitales para estar en cuarentena y literalmente olvidados por el gobierno, sufriendo condiciones infrahumanas y forzados a convivir en situaciones extremas.

El guión de la cinta plantea bastantes cosas interesantes, más allá del problema de la ceguera en sí. Y esto, puede vislumbrarse desde que la trama comienza a desarrollarse ya dentro del hospital, cuando la epidemia ha llegado a un límite francamente insostenible. De allí en más es como que la epidemia pasará a un segundo plano y la verdadera columna vertebral del filme será la dura convivencia entre los internados (o reclusos, si se toma la idea de que lo que se muestra parece un verdadero campo de concentración por las condiciones infrahumanas a la que son sometidos los infectados). Esto es debido a que la actuación gubernamental es nula en todo sentido e incapaz de hacer frente a la problemática. Y así irán surgiendo problemas propios de la convivencia en situaciones tan extremas y otros problemas más graves, derivados de la aparición del personaje de un impecable Gael García Bernal, quien querrá imponer el orden a su manera, manejando el lugar como si fuera una cárcel a su merced. No hay demasiados problemas en cuanto al ritmo narrativo del filme. Evidentemente estamos hablando de una película de ritmo pausado (pero para nada aburrida) sobre todo en su primera mitad. Luego sí, la cinta toma un ritmo un poco más vertiginoso debido a situaciones que hacen que la película roce el thriller en unos cuantos momentos.

La dirección de Meirelles es muy buena, literalmente hablando. Sin necesidad de mover en demasía la cámara (algo que sí hizo tanto en “Ciudad de Dios” como en “El Jardinero Fiel”), Meirelles se las arregla de impecable forma para brindar planos que nos muestran la desolación de la situación cuando la película ronda el drama. Donde sí mueve más la cámara es en ciertas escenas de violencia cuando estas se apoderan del lugar de cuarentena, brindando momentos realmente duros, filmados de muy buena forma. Meirelles también se apoyó en una dirección de fotografía excelente, dónde se juega con la idea de la epidemia desde un comienzo con imágenes blancas en muchísimos planos, dándole una sensación especial al filme.

En el rubro actuaciones, tenemos uno de los puntos fuertes de la película, sin lugar a dudas. Empezando por una excelente (como siempre) Julianne Moore, en el rol de esposa de un médico oftalmólogo infectado (interpretado por Mark Ruffalo). La actuación de Moore es lo mejor de la cinta, una actriz que sorprende en todos sus papeles por la naturalidad de sus gesticulaciones y la variedad de sus papeles, brindando siempre desempeños muy pero muy buenos. Inclusive una de sus últimas películas, titulada “El Color del Crimen” (“Freedomland” 2006), en dónde comparte elenco con Samuel L. Jackson, es una verdadera muestra de su calidad actoral, ya que si bien la cinta es bastante regular o meramente correcta, sin dudas vale la pena un visionado para ver su performance. El resto del elenco cumple muy bien en sus roles, partiendo de un siempre convincente Mark Ruffalo pasando por un más que correcto Danny Glover, en un efectivo rol secundario y culminando en un tremendo Gael García Bernal, interpretando al personaje mas detestable del filme por lejos.

En definitiva, “Ceguera” no es una cinta apta para todos los paladares, esto hay que decirlo. Mucha gente la odiará y muchos otros dirán que es una genialidad. Por mi parte, prefiero quedarme en un punto medio. “Ceguera” es un buen drama que explora como reaccionan los seres humanos cuando son impulsados a situaciones extremas y lo hace de una manera sumamente correcta.

Lo mejor: La correcta narración, su fotografía y la impecable actuación de Julianne Moore.
Lo peor: Cierto apresuramiento hacia su desenlace.
publicado por Jorge Alejandro Pirro el 18 marzo, 2009

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