Ágil, trepidante, muy bien rodada, sanguinaria y hasta emotiva, esta tercera entrega de la serie es, a mi parecer, la mejor de las tres, y goza de la enorme virtud de encajar a la perfección con las otras dos películas de la serie, guardando una fide

★★★★☆ Muy Buena

Underworld: La rebelión de los licántropos

La tercera entrega de la enormemente infravalorada saga de Underworld es una precuela, con sus logros y sus defectos. Patrick Tatopoulos, responsable del diseño de las criaturas en Underworld y Underworld: Evolution, toma las riendas en esta aventura gótica ambientada en unas supuestas Edades Oscuras.

Ya no están ni Kate Beckinsale ni Scott Speedman, pero a cambio tenemos nuevamente a Michael Sheen interpretando a Lucian y a Bill Nighy como Viktor. A cambio de la pérdida de la Beckinsale tenemos a Rhona Mitra (DoomsDay, Skinwalkers) interpretando a la hija de Viktor, Sonya, la amada vampira de Lucian. El limitar toda la historia a estos tres personajes es el principal lastre del film en el caso de que se quiera disfrutar de más, o bien una estrategia para explorar nuevos caminos argumentales en posteriores entregas. Visualmente, el film es impresionante, y supone un despliegue de FX abrumador, favorecido por las tonalidades azules y siniestras que tanto han caracterizado a la saga. Y, sin duda alguna, el diseño de las criaturas es de 10, destacando un uso menor de la infografía.

A pesar de que la historia que narra el film se resumía en la primera entrega, somos testigos del nacimiento y evolución de Lucian, así como de una bienvenida profundización en el modo de "vida" de los vampiros. Bill Nighy, dentro de su sobreactuación, aporta un carisma a la película que, junto con la Mitra, es lo mejor del conjunto. La historia del film, como ya se ha mencionado, se limita a la relación amorosa entre Sonya y Lucian, y no es más que una traslación medieval de la trama de la primera pero obviando esa deslabazada trama conspiratoria de aquella, siendo precisamente aquí donde esta tercera parte supera a la primera.

Underworld: La Rebelión de los Licántropos, va al grano, propone una historia sencilla y lineal bien escrita y mejor plasmada en la pantalla, pero está pensada únicamente a aquellos seguidores fieles de la franquicia, resultando un complemento imprescindible cuyo consumo poco sentido tiene por separado, ya que se deja en el tintero muchísimos elementos de interés. Ágil, trepidante, muy bien rodada, sanguinaria y hasta emotiva, esta tercera entrega de la serie es, a mi parecer, la mejor de las tres, y goza de la enorme virtud de encajar a la perfección con las otras dos películas de la serie, guardando una fidelidad total, no sólo argumentalmente sino visual y estéticamente.

Todo un acierto, sin duda, que no hace sino elevar la calidad global de la saga ya que cada historia podría englobarse en un género diferente, tocándose la sci-fi, el terror, la acción y el drama medieval. Underworld es cine fantástico de calidad, de eso no debería caber la menor duda.

Un 8.
Lo mejor: Que es muy buena.
Lo peor: Que se deje muchas líneas argumentales y personajes en el tintero.
publicado por Pablo Rodríguez el 16 marzo, 2009

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