Una obra visualmente apabullante del genio Katsuhiro Otomo, aunque demasiado simple en lo que historia se refiere.

★★★☆☆ Buena

Steamboy

A mediados de los años 90 corría el rumor que el celebérrimo autor de Akira, Katsuhiro Otomo, estaba trabajando en un nuevo proyecto, aunque en esta ocasión ambientado en la época victoriana. Se trataría de un proyecto de animación, y del género steampunk (o sea, de un pasado alternativo con una tecnología más avanzada que la acontecida pero sin embargo realizada con los medios de la época).

En el año 2004, año que se estrenó la genial El Castillo Ambulante, de Hayao Miyazaki; también se estrenó lo que es hasta la fecha el último filme de animación de Otomo: Steamboy.

El hecho de que la producción Steamboy se alargara durante 10 años hizo que dicho filme se convirtiera en el más caro realizado en Japón, y a la vez no hace sino que uno se pregunte cómo es posible que ocurriera eso. Quizás sea explicable por la calidad técnica del film, por la perfecta integración de la animación tradicional y por ordenador, por la increíble recreación del vapor, por los ingeniosos diseños de los mecanismo que aparecen, además de por lo detallados y abigarrados que son éstos. Puede que esas sean algunas de las razones por la que Otomo nos hizo esperar más de la cuenta para ver este genial, aunque no redondo, trabajo.

La historia es bien simple. Todo comienza en Alaska, allí vemos a unos científicos que están realizando un experimento, algo falla, se suceden las explosiones y la sala se llena de hirviente vapor. Tras ello la acción nos traslada a Manchester, allí un chico llamado Ray realiza una arriesgado trabajo en la fábrica donde trabaja, tras ello vuelve a su casa y recibe una caja en cuyo interior hay unos bocetos y una esfera metálica. Al poco unos extraños llaman a la puerta, dicen que son de la Fundación Ohara, para ella trabajan su padre y abuelo, los hombres, al ver el artefacto le piden que se lo den, a lo que Ray se niega. En tales momentos llega otra persona, y Ray huye con la esfera montado en un invento de su propia creación. La esfera no es cualquier cosa, ya que alberga un poder que parece que muchos quieren, ahora Ray deberá dilucidar quién es realmente de confianza para de este modo evitar que tal poder caiga en manos equivocadas.

Steamboy está plagada de virtuosismo tecnológico, de belleza plástica. Su factura técnica es sencillamente genial, perfecta. Pero la historia, sobre todo si la comparamos con Akira, es típica, predicible en ocasiones, no innova para nada en dicho aspecto. No creáis que por ello es una mala historia, ni mucho menos, pero la verdad es que no cumplió las expectativas de nadie en ese sentido, todo el mundo esperaba una especie de Akira pero ambientado a finales del siglo XIX, cosa que no ofreció. Se nota que se ha esforzado sobremanera en los detalles técnicos, que hizo hincapié en crear esa increíble atmósfera que impregna todo el filme pero que no puso ese mimo en la realización del guión.

En conclusión, estamos ante una de las películas de animación más logradas técnicamente hablando. Su animación es genial, la integración de las 2D con las 3D es perfecta, el diseño de personajes es al que nos tiene acostumbrados el director, la banda sonora cumple perfectamente su función, pero la historia peca de simplista, aunque el mensaje que transmite es más que loable. Muy recomendable para fans de Otomo y amantes de la animación.

 

Lo mejor: -La animación. -La integración de los elementos 3D en entornos 2D. -El vapor, una de las razones por la que se alargó tanto la producción, el resultado lo justifica.
Lo peor: -La historia no es muy original. -El metraje, quizá sean prescindibles algunas escenas.
publicado por Raul Neovallense el 16 marzo, 2009

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