Un dibujo animado atroz y violento en que los excesos visuales interfieren en explicar bien la historia.

★★☆☆☆ Mediocre

Watchmen

Watchmen es, en primer lugar, una MINISERIE de cómics creada por Alan Moore y Dave Gibbons, y una obra maestra absoluta (pongo miniserie en mayúsculas porque existe una conspiración para hacernos creer que es una novela gráfica). Un comic que el propio Moore definió como: «una Moby Dick de superhéroes», un trabajo complejo, profundo e innovador, y con un fuerte carácter revisionista y desmitificador. El éxito de adaptaciones tan fieles como la trilogía de El señor de los anillos (2001-2003), el Sin City (2005) de Robert Rodríguez y Frank Miller, o el 300 (2007) del mismísimo Zack Snyder, han allanado el camino para llevar este proyecto a la gran pantalla, más incluso que el auge que ha vivido el género en los últimos tiempos. No se puede negar que Snyder sabía lo que tenía entre manos y ha intentado ser lo más detallista y cuidadoso posible, tratando el libreto original con cierta devoción religiosa y tomándose las mínimas licencias artísticas, pero cayendo en la mayoría de vicios de la cinematografía moderna (hay que ver cuánto daño ha hecho Matrix).


La intención de ser lo más fieles posibles al cómic se pone de manifiesto en el mismo hecho de situar la acción en unos años 80 alternativos, una decisión completamente acertada, pero que sorprende por lo arriesgada y poco habitual. Ahora los aficionados podemos fantasear en cómo sería una adaptación fílmica de Superman o Batman situada a finales de los años 30, la década en que empezaron sus andanzas.


Comenta el director que «en esta película, a Superman no le importa la humanidad, a Batman no se le levanta y el villano ansía la paz mundial», lo que nos indica que no estamos ante una película de superhéroes al uso, ya que la misma no hace hincapié en la fortaleza de sus protagonistas, sino en sus debilidades, creando personajes tridimensionales con palpables tendencias políticas, sociales, filosóficas e incluso sexuales, o como mínimo esa es la intención. Rorschach (Jackie Earle Haley) es un justiciero con una moralidad extrema, Búho Nocturno (Patrick Wilson) es un aventurero romántico y reprimido, el Comediante (Jeffrey Dean Morgan) es un mercenario facha al servicio del gobierno, Ozymandias (Matthew Goode) es el megalómano más inteligente del mundo, Espectro de Seda (Malin Akerman) es una vigilante de segunda generación que nunca quiso heredar el negocio familiar, y el Dr. Manhattan (Billy Cudrup) es la endiosada personificación de la mecánica cuántica.


La investigación del asesinato de uno de los protagonistas tan solo es la punta del iceberg de una trama mucho más profunda y enrevesada con la que la película no sabe lidiar, lo que provoca que el espectador se debata entre la confusión, la sensación de extrañeza y el aburrimiento. 300 ya parecía una fotonovela, pero allí el guión era tan superficial y hueco que quedaba tristemente justificado. Aquí toda la épica está mal llevada, aunque confieso que no soy muy fan de la cámara lenta (a no ser que salga Pamela Anderson correteando por la playa), los personajes están caricaturizados y la trama resulta banal. Lo único que ha logrado Snyder es convertir el buen vino en calimocho.


Elementos como la estética retro, el gore, la violencia, el sexo, el humor negro y la aparición de un culturista azul con la picha colgando, hacen de esta película una rareza que no acaba de cuajar, Watchmen es un dibujo animado atroz y violento en que los excesos visuales interfieren en explicar bien la historia. Una película fallida, en definitiva, en que todo es pura pose y nadie se cree lo que está haciendo.


La frase: «Quis custodiet ipsos custodes.»
Lo mejor: Que durante la primera media hora aun parece que vaya a funcionar.
Lo peor: Que aburre y cuesta de entender.
publicado por Cecil B. Demente el 9 marzo, 2009

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