La película resulta interesante, bien hecha, desde una sobriedad que no parece de Stone, y que no ha interesado lo más mínimo en el mundo.

★★★☆☆ Buena

W

Oliver Stone iba cuesta abajo sin frenos. Su últimas y pésimas pelis hacían sospechar que tendríamos a un director borracho de éxito y sobrado de intenciones políticas contra su, hasta hace unos meses, presidente de USA: George W. Bush.

Estaba cantado que si le había hecho documentales a Castro, no faltaría mucho para hacerle una peli a Jorge Arbusto. Dicho y hecho. En los making of y demás entrevistas, la intención de Stone era lanzar un vistazo a la vida de este nuevo ex-presidente. El actor que se encargaba de protagonizarlo era algo más tosco y le dedicaba un montón de epítetos. Otro Sean Penn de la vida, vamos: charlatán, impresentable pero buen actor.

El caso es que si la película intentaba ser polémica no lo es, y si quiere echarle algún muerto sobre la dichosa guerra de Irak, él queda más libre de culpa de lo que dicen los progres en las manifestaciones. La película presenta un presidente bruto, dado al alcohol y otros vicios de una familia bien y dedicada al mundo de la política. También presenta un hijo eclipsado por un padre algo autoritario y ausente, pero que consigue seguir su propio camino… y se siente medianamente satisfecho. El caso es que apenas se centra en otras meteduras de pata que, por ejemplo, padecemos ahora, como la economía y demás políticas. 

Brolin hace un excelente trabajo de interpretación y mimetización, y el resto de los actores se dedican a ser guiñoles de personajes que estamos cansados de ver en la televisión. Conste en acta, señoría, el ridículo de Thandie Newton, mero florero totalmente caricaturizado.

El caso es que Cheney (Dreyfuss) es el que peor queda junto a Rumsfeld (Glenn). Powell (Wright) es el más entero y decente y los demás, unos mindundis jaleados por un presidente con ganas de hacer algo bien. Si, algo bien. No creo que hubiera segundas intenciones en lo que dice el personaje.

La película resulta interesante, bien hecha, desde una sobriedad que no parece de Stone, y que no ha interesado lo más mínimo en el mundo. Salvo en España, ya que nuestra Televisión Española la programó el día de la toma de posesión de Obama. Eso es puntería. Y sin pasar por los cines, desde luego. Si este es el peor retrato que podía hacer un director que odiaba a este presidente, la verdad es que no era tan malo como nos vendían. Oliver, te dejamos a Zapatero para que hagas una peli.

Lo mejor: Brolin y la visión de un hombre que odiaba a Bush.
Lo peor: Que no trata otros temas importantes durante el mandato de W.
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 28 febrero, 2009

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