Lo que pretende ser un film arriesgado al final se convierte en un discurso bastante conformista y demasiado sobrio. Es decir, en una gran decepción.

★★★☆☆ Buena

Revolutionary road

En España somos un poco catetillos. Si los americanos consideran que una películas es brillante vamos como un rebaño alabando el magnífico trabajo que realizan en sus retratos de “la clase media trabajadora de los años X” nosotros simplemente repetimos la copla. El problema es que no tenemos ni la más remota idea de qué se supone que hacían ellos en esos momentos y sus inquietudes distan bastante de las nuestras, pero si la Asociación de Críticos de USA dice que la peli refleja perfectamente a los americanos, o lo que sea, nosotros obedecemos como marionetas a pesar de que la perfecta esposa sea totalmente inglesa y su director rematadamente británico. ¡¡No importa!! Siguen reflejando a la perfección una época y una historia que nunca les ha tocado vivir.

April y Frank se mudan a una casa encantadora en las afueras de Nueva York, en la poco concurrida y residencial Revolutionary Road. Allí hacen una vida modesta, ella como perfecta ama de casa y madre de familia de los años 50 renunciando a sus ínfulas de convertirse en actriz y él atrapado en un empleo infame heredado por tradición familiar. La simpática y cariñosa pareja sin embargo esconde tras un intachable aspecto de perfección hasta que finalmente anuncian que van a mudarse a Paris para romper con su vida y ser realmente felices.

Leemos en las revistas especializadas las delicias de sus impecables diálogos, ácidos , ingeniosos, rápidos… irreales. Nadie se puede creer que una acomodada ama de casa o un vendedor de segunda sean capaces de realizar disertaciones sobre el sentido de la vida de forma tan terriblemente rebuscada. Tan sumamente redichos que parecen sacados de… una obra de teatro, lo cual nos lleva a la intachable reputación de Mendes como director sobre las tablas. Una correcta presencia, un dominio de los espacios, una fotografía extraordinaria… una sensación de cuidada y desmedida perfección para ganarse los piropos de la crítica pero desprovista de alma y sentimiento.

Plagada de insoportables e innecesarios flashbacks el único punto fuerte es la presencia de una rotunda Kate Winslet que, como siempre consigue salvar el tipo, robar planos y al final hacerse con toda la película lo cual pese a que muchos lo consideren una virtud no deja de ser síntoma de una enfermedad mayor: la inconsistencia del resto del paquete. Dentro del reparto también resultan gratificantes Kathy Bates y Michael Shannon que nos regala los únicos diálogos comprensibles y creíbles de toda la cinta.

¿Y qué decir de DiCaprio? Muchos están emocionados por asistir al reencuentro de la pareja tras la exitosa Titanic. Peor las comparaciones son odiosas. Mientras las pretensiones de entretenimiento de Titanic hacán pasar por alto su escaso encanto en esta ocasión gracias a la prodigiosa interpretación de Kate la película consigue engullir al pobre muchacho en una mediocridad de la que no consigue salir con sus ojos llorosos y sus tristes intentos de parecer un actor dramático.

Lo que pretende ser un film arriesgado al final se convierte en un discurso bastante conformista y demasiado sobrio. Es decir, en una gran decepción.

Lo mejor: Kate Winslet, Kathy Bates y Michael Shannon
Lo peor: Leonardo DiCaprio, ¿por qué siempre es tan blandito e imberbe este chico? No hay quien se lo crea.
publicado por Ana Belén Pacheco el 12 febrero, 2009

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