Es igual todo se perdona en pos de una ingenuidad propia de los 80 donde todo vale para atraer la atención y sin duda consigue entretener y divertir a partes iguales, incluso logra que asome la lagrimita y reflexiones sobre donde quedaron esos cines

★★★☆☆ Buena

Sueños radiactivos

Uno abre el baúl de los recuerdos para en ocasiones emocionarse dentro de un cine que tal vez no tenga un encuadre acertado ni por descuido, la fotografía es inexistente y los efectos especiales de todo a cien. Pero señores a ver quien hoy día es capaz de mezclar tan desvergonzadamente géneros tan dispares como el musical, cine negro, Apocalíptico y un homenaje a Raymond Chandler.

Realizada por Albert Pyun el mismo de Ciborg o algunas continuaciones directas al videoclub de Kickboxer y protagonizada por el inolvidable guerrero americano Michael Dudikoff y el director y actor que por ejemplo realizara ambas tareas en turistas John Stockwell puniendo la nota femenina Lisa Blount recordada en su secundario papel en el clásico romántico Oficial y caballero.

El argumento no puede ser más dislocado: cuando comienza la Tercera Guerra Mundial, dos chavales que jugaban cerca de un refugio nuclear son dejados dentro del mismo, sellado por varios años. Allí dentro crecerán con la única compañía de las novelas de detectives de Raymond Chandler, con lo que, pensando que el mundo es realmente como se muestra en las novelas, adoptan los nombres de Phillip y Marlowe y cuando el refugio por fin se abre, salen al exterior en busca de aventuras. Pero lo que se encuentran es un alocado mundo a lo "Mad Max" con bandas de punkies, mutantes, sexo y violencia. A pesar de todo, pronto se dan de bruces con su primer "caso" como detectives al verse inmersos en la lucha por la posesión de las dos llaves que activan la última arma nuclear que queda sin detonar. Así conocerán a la atractiva y traicionera femme fatale Rusty y a toda una turba de seres a cual más extraño, como los dos niños malhablados conocidos como los "mutantes discotequeros". Ese humor negro que empreña cada diálogo te asegura la diversión, por si fuera poco el frikismo en estado puro en una alocada ensalada que no pierde su ritmo frenético en ningún momento. Bien es verdad que este asunto peca de una dirección mediocre, el montaje es caótico y las lagunas en el guión se pueden considerar imperdonables. ¿Cómo coño pueden vivir 15 años encerrados sin comida? Es igual todo se perdona en pos de una ingenuidad propia de los 80 donde todo vale para atraer la atención y sin duda consigue entretener y divertir a partes iguales, incluso logra que asome la lagrimita y reflexiones sobre donde quedaron esos cines de sesión continua para disfrutar de productos tan desvergonzados como este.
Lo mejor: Su frescura y ritmo frenético.
Lo peor: Su conjunto técnico el montaje confuso.
publicado por Andrés Pons el 10 febrero, 2009

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