Javier se aleja de su tradicional forma de rodar y consigue un resultado notable, pero le falta la pasión y convicción necesaria para rematar la faena. Esa pasión que tuvo en el “Milagro”.
El verdadero interés de Camino estribaba en el mundo de la joven protagonista, sus ensoñaciones oníricas, mal aprovechadas, por cierto, viniendo de Fesser y su forma de entender el amor. En ese sentido Javier no ha sido capaz de darle toda la importancia que merece al mundo de Camino y ha fallado en lo que antes se mostraba brillante, reflejar el mundo onírico de los niños.
Sin embargo, tampoco ha sido capaz de reflejar el mundo de los adultos y encauzarlo en forma de crítica social. Se centra demasiado en el papel de los padres de Camino, y deja de lado historias tan interesantes como la de la hermana de Camino. ¿Críticas al Opus Dei?, qué quieren que les diga, que ni fu ni fa, ni frío, ni calor: cero grados, como reza el chiste.
Siempre espero mucho más de Fesser, y este Camino, es el primer paso a la gloria de este gran director. Sustituir gloria por Oscars, pero a mi me sabe a poco…
