Quizás el periodista que tiró sus zapatos a Bush, fue la perfecta promoción de la película de Oliver Stone, que esta centrada en este controversial presidente recién saliente de la casa blanca

★★★☆☆ Buena

W

En “W” el director Oliver Stone experimentado en cintas políticas (Nixon y JFK) también centradas en presidentes, se embarca en una gran tarea de darle vida al controversial George W Bush, el saliente presidente de los Estados Unidos que le toco vivir el peor  ataque en su propio territorio el 2001 con las Torres Gemelas y el posterior cacería a los terroristas. La cinta se adentra en la vida de este hijo “no modelo” en el cual Bush padre va perdiendo las esperanzas después de haberle conseguido todo tipo de empleos hasta en sus propias empresas y solo cerca de los cuarenta años comienza a dar luces de querer ser algo mejor que el hijo descarriado de una próspera familia.  W  de entrada es película se torna riesgosa por su tono de comedia y por por la  cercanía de contar una historia de alguien que solo hace unos días de haber abandonado el poder es sumamente complicado ya que las historia nos ha enseñado que se juzga con el tiempo. Pero al correr de los minutos se cae aquel prejuicio y muestra el lado humano de un hombre que toco la fama ayudado por el apellido, la cercanía con la gente y buenos asesores legados de su padre que lo catapultaron a ser mandatario. Es bien difícil conectarse con los personajes teniendo tan frescos en la memoria a todos los miembros de comité político de Bush pero igual es sobresaliente el trabajo actoral sobre todo Richard Dreyfuss como Dick Cheney y Jeffrey Wright (Colin Powell). Mención aparte merece  Josh Brolin que el año pasado fue protagonista de la laureada cinta de los hermanos Coen “No coutry for old men”. Ahora es instrumento de Stone y se nota su dedicado trabajo dando vida  por hartas décadas a W con acierto.  El film muestra que las motivaciones que influyeron  potentemente a  Bush estaban relacionadas con reencantar a su padre y familia, demostrándoles que es un gran representante de un clan que no creía en él. La historia construida a través de diversos raccontos recuerdan su tortuoso pasado mostrando a un George W bueno para el alcohol y que estuvo por casi quince años sin un rumbo definido a pesar de la cómoda posición económica que le ofrecía su padre. Posteriormente se convirtió al cristianismo,  fue dueño de un equipo de football, fue gobernador y luego presidente. Simpática resulta su candidatura hacia la gobernador de Texas que coincide justo con la derrota de su padre después del conflicto con Irak. El “viejo” que no supo capitalizar dicha intervención sufriendo castigo en las urnas por parte de los demócratas liderados por Bill Clinton. Ese hecho desata la convicción de ser gobernador de su estado y vaya que lo logra a pesar de sus limitantes creativas y de expresión. Otra secuencia interesante es la reunión donde se decidió la política exterior después del 11/9 que resulta sumamente oscura, es ahí donde Powel le pregunta al asesor del presidente acerca de cómo sería el retiro después de perseguir a los enemigos y restablecer la democracia en Irak. La respuesta de Cheney fue “no nos iremos nunca, nos quedamos”. Fuerte. 

Stone tiene algo en común con Bush, los dos asistieron a la universidad de Yale un mismo año, ambos fueron a la cárcel y provienen de familias adineradas que les dieron posibilidades de estudiar lo que quisieran pero casi echan por la borda sus aptitudes por estar sumidos en la entretención eterna. Esta claro que Stone no es partidario de Bush pero no lo crucifica en su film a pesar de lo pintoresco de su vida. La película se hizo obviamente con financiamiento externo porque de Stone cualquier cosa puede esperarse pero la resultante es más bien reposada y no creo que haya dado tanto miedo  verla a los propios protagonistas reales.

Desearía haber visto la cinta en una década más.      
publicado por David Lizana el 6 febrero, 2009

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