No voy a negar en éstas líneas la calidad técnica de un cineasta como Neill Marshall, sólo puedo decir que su última obra no me ha convencido, y es una lástima, porque realmente sobraba material para hacer de este filme un producto muchísimo mejor.

★★☆☆☆ Mediocre

Doomsday

Nueva cinta del inglés Neill Marshall, quien venía de hacer en el 2005 esa muy buena producción que fue “El Descenso”, aquí brindándonos una fallida cinta de terror apocalíptico, recomendada más que nada para fans acérrimos de este tipo de propuestas.

La película comienza mostrándonos la terrible epidemia que se desata en la ciudad de Glasgow (Escocia), donde un virus se propaga de manera rápida y mortal, por lo que el Gobierno de Gran Bretaña no tendrá mejor idea que encerrar en cuarentena toda la zona afectada y construir un enorme muro que literalmente separará Escocia de Inglaterra, para protección de este último país. Los problemas llegarán cuando treinta años después el virus comience a afectar zonas de Gran Bretaña por lo cual el gobierno inglés decide enviar un equipo de investigación a la ahora abandonada ciudad de Glasgow para encontrar de ser posible una cura al virus, ya que se ha detectado por imágenes satelitales la presencia de sobrevivientes en esa zona.

Realmente estamos ante una cinta rara para comentar por varios motivos. Entre ellos podríamos decir que es un filme que arranca de manera notable, ya que posee una excelente primera media hora donde se muestra de manera soberbia todo lo acontecido en Escocia con el denominado “Virus de la Parca”.

En ese tramo inicial, Marshall no escatima en mostrar sangre en primer plano (algo a los que nos tiene acostumbrados), a la vez que dota al filme de excelentes movimientos de cámara, una fotografía impecable en todo sentido, y al mismo tiempo, alguna que otra crítica a las políticas actuales en el mundo y los problemas de desempleo y hambre reinantes. Inclusive una vez que el virus llega treinta años después a Gran Bretaña y un equipo de elite es enviado más allá del muro creado para investigar la aparición o no de una cura al mismo, Marshall supo mantener el interés en la cinta. ¿Qué pasa luego de unos impecables 40 minutos iniciales? Pues a mi modo de ver la película cae, no en un pozo narrativo (de hecho la cinta se nos pasa bastante rápido en líneas generales), pero si decae al tratar de mostrar demasiada acción continua, cuando creo que lo que la cinta requería era un mix de ambas cosas (guión-acción), como sí ocurre en su primera parte, por lejos lo más interesante de la película.

Una vez que Marsall decidió mostrar todo su arsenal de acción en ese segundo tramo, bien vale aclarar que lo ha hecho de buena manera, con excelentes escenas muy bien filmadas y montadas, como es su costumbre, e inclusive brindándonos una fenomenal persecución automovilística en el tramo final del film (lo que se mueve la cámara en estas secuencias es algo de no creer).
Más allá de eso, y aunque suene un poco ridículo lo que digo, la película pierde mucho como producto cinematográfico cuando Marshall se olvida (por decirlo de alguna manera) de centrarse en la historia y apunta todos sus cañones a convertir la cinta en un divertido (hasta en ciertos momentos rozando demasiado el límite cómico) producto de acción constante, con lo cual me ha pasado (opinión totalmente personal) de ir perdiendo interés progresivamente a medida que el filme avanza.

No hay nada que objetar a las actuaciones del film, de hecho no son el problema central que la película posee. Tanto Rhona Mitra como Bob Hoskins, por citar un par de ejemplos, se desempeñan de manera más que correcta en sus papeles y brindan la credibilidad necesaria a sus personajes.

En conclusión, estamos ante una cinta muy difícil de calificar, ya que no es una mala cinta, pero tampoco es demasiado buena. Creo que dependerá mucho del gusto de los espectadores hacia este tipo de propuestas, porque sobre todo en éste film la mayor parte de lo que se muestra va destinado más para el lado del entretenimiento sin muchas vueltas, cuando el planteamiento inicial y la calidad de su director daba para hacer una cinta mucho más seria y en definitiva un producto cinematográfico mucho mejor del que finalmente terminó siendo. No voy a negar en éstas líneas la calidad técnica de un cineasta como Neill Marshall, porque calidad es lo que le sobra a este muchacho. Sólo puedo decir que su última obra no me ha convencido, y es una lástima, porque realmente sobraba material para hacer un muy buen filme de terror.



Lo mejor: Sus primeros 40 minutos y su calidad técnica.
Lo peor: Todo el resto de la cinta, en dónde Neill Marshall torna al producto demasiado cómico o divertido para lo que la cinta realmente se merecía.
publicado por Jorge Alejandro Pirro el 31 enero, 2009

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