La cinta desarrolla una trama que recuerda a las aventuras coetáneas protagonizadas por Douglas Fairbanks; sin embargo, la presencia del sex symbol de la época, Rodolfo Valentino, transforma la acción y la reduce en beneficio de secuencias de seducción mucho más rentables de cara al público femenino. A pesar de todo, la estrella consigue superar los excesos estéticos a los que fue sometido anteriormente por su mujer Natacha Rambova y se pone en manos de uno de los mejores cineastas del cine mudo: Clarence Brown.
La perfección del director en la composición de planos fue pocas veces superada. La declaración de venganza del cosaco vestido de negro, entre una multitud de campesinos de blanco; el perfecto encuadre de un árbol caído para el primer encuentro de Valentino y la bellísima Vilma Banky (su pareja en la siguiente y última película de Valentino: El Hijo del Caid); o la escena de la boda en la prisión, son sólo algunas muestras de cómo “dibujaba” Brown. Pero es que, además del típico encuadre fijo, el realizador utiliza el travelling en profundidad, consiguiendo alguna toma sobresaliente como la que descubre una larguísima mesa repleta de manjares en la mansión del villano. La eficacia del plano general, seguido del medio y posteriormente del primer plano, con insertos muy bien montados de planos detalle, hacen que la película fluya con soltura y dinamismo, encadenando secuencias admirablemente.The Eagle, en mi opinión, puede ser la mejor película de Rodolfo Valentino, justo un año antes de su prematura muerte, justo un año antes de que finalizara una cortísima carrera y naciera un mito.
