La tensión está bien conseguida y si se ve solo, y en la oscuridad de la sala de estar de la casa, por la noche, pudiera inquietar.

★★★☆☆ Buena

"Simon Cartwright es un joven que lleva seis años confinado en un complejo para enfermos mentales de máxima seguridad pues seis años atrás asesinó a un buen número de personas.
Una agente especial va allí a visitarle por si ya se le puede dar la libertad condicional. Durante el interrogatorio pertinente iremos viendo cómo llegó Simon a ser un peligroso asesino en serie, y su influencia en la inspectora
".

 

Estimable film neozeolandés, ganadora de un buen número de premios internacionales, sobre todo por su excelente empaque técnico, con una preciosa fotografía, un montaje cuidado y unas buenas interpretaciones.
El ritmo es el adecuado y la narración es bastante clara, lo que se agradece, sobre todo en este tipo de historias.
Los flash-backs van tomando forma y el espectador va sabiendo poco a poco porqué ha llegado a ser como es el protagonista, muy bien interpretdo por Paolo Rotondo un, para mi, desconocido actor que, incluso dirgió una película en 2003.
La tensión está bien conseguida y si se ve solo, y en la oscuridad de la sala de estar de la casa, por la noche, pudiera inquietar.
Los diálogos son buenos y la acción no solo transcurre en la institución mental, sino que sale a la calle, a los lugares donde se sitúa la vida del protagonista.
Solo le achaco un defecto, que no es tal por sí mismo, su final. Uno de esos finales que parece que el guionista se lo saca de la chistera, bastante facilón, falto de consistencia. Sucede, más o menos, porque sí.
Pero en líneas generales no está nada mal, entretiene y mantiene en vilo, suficiente para mi.

Lo mejor: Está bien narrada.
Lo peor: Su final, que se saca de la chistera el guionista, así, sin más.
publicado por Iñaki Bilbao el 21 enero, 2009

Enviar comentario

Leer más opiniones sobre

Desde 2005 muchocine es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.