Esta no es su mejor película y lo más seguro es que dentro de unas semanas apenas me acuerde de ella, pero sin duda alguna, parece ser que Guy Ritchie vuelve a estar en la senda correcta.

★★★☆☆ Buena

Rocknrolla

Sin duda alguna, viendo el planteamiento de la trama, lo que queda claro a simple vista, es que la película quizás llega un pelín tarde. Y es que lo que nos viene a contar es que, hoy en día, si uno se quiere llenar los bolsillos y hacer negocio, lo mejor que puede hacer es trapichear con el boom inmobiliario, pero, lo que sucede, es que el boom inmobiliario, la burbuja y todo lo demás, hace ya algún tiempo que saltó por los aires (habrá que volver a los cerdos y a los diamantes). La peli empieza con un millonario ruso instalado en Londres, propietario de un equipo de futbol (¿a alguien le viene algún nombre a la cabeza?¿pura coincidencia?), que tiene planeado edificar sobre unos terrenos, para los que necesitará una serie de permisos, de los que no dispone, que intentará conseguir recurriendo a un mafioso local con contactos en las altas esferas. Lo que pasa es que el negocio se irá complicando por momentos debido a que muchos más querrán meterse en el ajo y pillar parte del pastel, desde una contable de buen ver, dos chorizos de poca monta, una estrella del rock al que dan por muerto o un par de secuaces rusos con muy malas pulgas, aderezado todo ello con la desaparición de un misterioso cuadro, propiedad del ruso millonario, que todo el mundo empezará a buscar como locos.

La peli está escrita y dirigida por Guy Ritchie, conocido por ser el ex de Madonna y por sus altibajos en el mundo del cine. El hombre se dio a conocer con Lock and Stock, se confirmó con Snatch, cerdos y diamantes, se pegó un sonoro hostión (que todavía retumba) con Barridos por la marea (protagonizada por su ahora ex esposa) e intentó recuperar el prestigio perdido con Revolver (hace falta valor intentar recuperar el prestigio con una película protagonizada por Ray Liotta, pero en fin), película que llega a nuestras pantallas este mismo mes, a pesar de que se rodó en el 2005 (¡a la de tres, un hurra por nuestros distribuidores!). Y como parece ser que desde su divorcio el hombre se debe aburrir horrores ya está enfrascado en un nuevo proyecto, llevar, de nuevo, a Sherlock Holmes a la gran pantalla. Que Dios reparta suerte. Entre las caras conocidas de la película, encontramos al Leonidas de 300 (aunque esta vez con más ropa y menos pectorales) y a Tandie Newton (la comparsa de Cruise en Misión Imposible 2).

Se hace muy complicado hablar de la nueva película de Guy Ritchie sin tener en cuenta sus anteriores trabajos (evidentemente la de Barridos por la marea nos la vamos a pasar por el forro de los cojones). Y es que hay muchos elementos que nos hacen recordar, como la voz en off, como los personajes (delincuentes de poca monta pillados hasta las trancas ante una gran oportunidad), como los escenarios, el ritmo frenético, las historias cruzadas, la violencia, las cuentas pendientes, los diálogos absurdos o las situaciones al límite. Todo eso vuelve a estar aquí y se hace muy difícil no echar la vista atrás. Algunos pueden pensar que el señor Ritchie imprime un sello personal muy fuerte en sus trabajos. Otros, no obstante, pensarán que se repite más que el ajo.

Lo que está bastante claro es que la película funciona y que mantiene un buen ritmo (adrenalínico en muchos momentos) a pesar de sus casi dos horas de metraje. También está bastante claro que Guy Ritchie vuelve a ser un director a tener en cuenta (otra cosa es que, más o menos, vuelve a estar donde estaba hace casi diez años, nuevamente) y que espero que, de una vez por todas, de el paso correcto hacia delante, porque ya sabemos que esto de los bajos fondos lo sabe hacer bien, pero queremos ver más (francamente deseo que lo consiga con su nuevo Sherlock Holmes). Porque como guionista construye tramas alocadas, divertidas y violentas que atrapan (unas más otras menos) con personajes fabricados para caer en gracia. Y porque como director consigue imprimir sus imágenes de una fuerza y rabia, que no siempre es fácil de encontrar. Esta no es su mejor película y lo más seguro es que dentro de unas semanas apenas me acuerde de ella, pero sin duda alguna, parece ser que Guy Ritchie vuelve a estar en la senda correcta. Esperemos que ahora no le de por casarse con Britney Spears.

Resumiendo: El regreso de Guy Ritchie a lo que mejor sabe hacer, por lo menos, en cuanto a lo que nos ha mostrado hasta el momento.

Lo mejor: Reencontrase con un director al que se le daba por perdido
Lo peor: Todo suena ya a muy visto
publicado por Jefe Dreyfus el 15 enero, 2009

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