Ultimátum a la tierra

Nos gusta la comida rápida porque aunque Morgan Spurlock nos diga en Super size me que acabaremos gordos, enfermos y fulminados por infarto, está deliciosa y nos hace pasar un buen rato.

Lo mismo podríamos decir del cine comercial, como el woopper, está hecho con el culo y nos hace pasar un buen rato.

Para los amantes y defensores de este tipo de cine – o no-cine – nada más hay que decir, que vayan a ver Ultimátum a la Tierra versión 2008 y luego se pasen por un Mcdonald’s o un Burger King y tendrán su día soñado. Luego desearles que venga GORT, el robot aniquilador de la película, y los fulmine con su rayo láser.

Para el resto, los que aún conservan algún rastro de vida inteligente, mejor se pongan un clásico, tal vez el Ultimátum a la Tierra versión 1951 de Robert Wise – el magnífico director de West side story, La casa encantada o ¡Quiero vivir! – y así podrán disfrutar de una buena película.

Ultimátum a la Tierra (2008) hace que se entienda la desesperación del humano con dos dedos de frente: no sólo cuenta el ultimátum que los extraterrestres nos dan para salvar un mundo que los humanos llevamos a su destrucción sino también, involuntariamente, nos da otro ultimátum, el de salvar el cine que los humanos llevamos a su destrucción.

Mensaje ecologista; Jennifer Connelly, tía buena disfrazada de eminencia universitaria – ¿desde cuando los doctores honoris causa tienen menos de cincuenta años? – y Keanu Reeves-Neo en la cuarta entrega de Matrix… y con esto y un bizcocho hasta mañana a las ocho.

Una sugerencia para el próximo remake de Ultimátum a la Tierra, si Klaatu – el trajeado y asexuado Keanu Reeves – quiere solucionar los problemas de la Tierra, ¿por qué no empieza cargándose al pequeño y pesado Jaden Smith – el hijastro incordio de Jennifer Connelly en la película -, continúa con su padre en la vida real – el pesado incordio de Will Smith – y termina aniquilando a todos los líderes del mundo, presidentes de multinacionales, defensores del capitalismo, adinerados y votantes de la derecha más rancia?

El cine está tan falto de buenas historias que las productoras en su impotencia y sus ganas de seguir manipulando tratándonos de imbéciles deciden darnos una y otra vez remakes de grandes clásicos.

¿Qué sentido tiene volver a repetir lo mismo que ya se hizo en una obra maestra del cine? Sólo vender entradas y palomitas. Así de mal nos juzgan, lanzan el anzuelo y picamos una y otra vez como pardillos. Si nosotros mismos no nos respetamos como espectadores, ellos, que son malvados, tampoco lo harán.

Películas extraordinarias como Gomorra o Il divo malviven una semana en las taquillas de cines escogidos para terminar muertas y exterminadas mientras bodrios horrorosos que hacen tanto daño al ser humano como el whopper con queso de Morgan Spurlock lucen todos los meses.

Merecemos el ultimátum, sigamos como hasta ahora. Otro whopper, por favor.
publicado por Francisco Menchón el 2 enero, 2009

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.