Lo grotesco se ve afectado por una notoria falta de originalidad, y un claro excedente de estupidez, que se hace presente desde el minuto uno.

★★☆☆☆ Mediocre

El gurú del buen rollo

El gurú del buen rollo es el regreso de Mike Myers a la comedia tradicional, luego de ponerle la voz a Shrek en todas las entregas (y las que vendrán). La nueva película de Myers es un compendio de ridiculeces, algunas de ellas, recicladas de su exitosa trilogía Austin Powers, como la participación del gracioso Verne Troyer, famoso por interpretar allí al pequeño Mini Me, y otras, simplemente producto de la falta de inteligencia a la hora de hacer humor, como las apariciones de un bizco Ben Kingsley, como el maestro del gurú Pitka. El problema en esta comedia no es que no haya chistes graciosos. En efecto, hay varios gags que causan carcajadas. El problema, en todo caso, es que los gags más cómicos son los más escatológicos o sexuales, lo cual muestra cierta impericia de Myers a la hora de volver a las andadas en materia de humor. El extravagante y desfachatado gurú Pitka juega al absurdo total, rodeado por sus libros de autoayuda (con títulos medianamente graciosos), viaja desde la India hasta Toronto para asesorar emocionalmente a una estrella del hockey. No se puede esperar mucho de una comedia que cuenta con un personaje de nombre y apodo “Le Coq” Grande, no es difícil darse cuenta de esto. Sin embargo, Justin Timberlake sorprende con su cómica interpretación. Cierto es que la película podría haber jugado al estereotipo de la sociedad india, pero por fortuna solo se reduce al estereotipo del gurú, y aunque la aparición de Deepak Chopra podría ayudar a encauzar la historia, su breve participación deja como resultado un fuerte e innecesario contraste con el despliegue grotesco de Pitka. Sabemos a esta altura que a Myers le encanta lo estrafalario y ridículo. En esta comedia pueden encontrarse algunas citas de sus éxitos anteriores, más de Wayne’s world que de Austin Powers, la única diferencia es que aquí no hay frescura ni parodia como en aquellas, y lo grotesco se ve afectado por una notoria falta de originalidad, y un claro excedente de estupidez, que se hace presente desde el minuto uno. Para ver esto, solo basta tener en cuenta que una de las escenas más graciosas de la película está protagonizada por dos elefantes copulando.

Lo mejor: Que su nivel de grotesco, por momentos, puede despertar algunas carcajadas.
Lo peor: Que Mike Myers parece estar perdiendo el rumbo en materia de humor.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 diciembre, 2008

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