La unidimensionalidad de los tópicos más repetidos en su carrera, aquí se encuentra reemplazada por una propuesta más oscura, más difícil de digerir, más compleja y contradictoria, con la misma dosis de entretenimiento y menor solemnidad.

★★★★☆ Muy Buena

La desconocida

Exceptuando el suspenso sostenido y el clima teatral de la muy loable Una pura formalidad, con el duelo actoral de Gerard Depardieu y Roman Polanski, Giuseppe Tornatore, el director de la inolvidable Cinema paradiso, nunca se ha corrido demasiado del camino iniciado en aquella película ganadora del Oscar. Viniendo de este realizador italiano, los riesgos que corre en La desconocida son más que atendibles. Por empezar, la película aborda el tema de la trata de esclavas de Europa del este a través de un envase de film de suspenso. Este envase permite que, a partir de este apunte de actualidad, la película no peque de importante, no se crea más de lo que es, ni subraye excesivamente su telón de fondo. Lo que le importa a Tornatore es desnudar de a poco el pasado de Irena y la razón de su presente, que la encuentra espiando e involucrándose en la realidad de la familia Adacher. En tanto film de suspenso, Tornatore no deja de cometer claros errores, principalmente debido al frenético y reiterativo montaje de flashbacks breves que interrumpen el presente, la mayoría de ellos para asociar el violento pasado de Irena con su presente, y el lento y torpe corrimiento que hace el film del suspenso a la emotividad, cuando finalmente queda claro el porqué de la presencia de Irena en esa familia y la vuelta de tuerca cercana al final, que hábilmente consigue alejar a la historia de la previsible resolución. Indudablemente, en el centro de la sucesión de riesgos que comete Tornatore, se encuentran las secuencias que Irena, interpreda formidablemente por Ksenia Rappoport, comparte con Thea, la pequeña hija de los Adacher (la sorprendente frescura y espontaneidad de Clara Dossena en ese papel la convierte en la perla del elenco), particularmente aquellas en que Irena repite a la inversa con la niña la cadena de humillaciones que ha sufrido de joven, atándola y sometiéndola para que aprenda a defenderse, y posteriormente, cuando una sonriente Irena la observa defenderse de la violencia de sus compañeros. Allí Tornatore consigue reunir toda la violencia desparramada durante la película, logrando eclosionar en la compleja relación entre Irena y Thea. La unidimensionalidad propia de la sensibilidad (o sensiblería, según el ojo de quien lo mire) de los tópicos más repetidos en su carrera, aquí se encuentra reemplazada por una propuesta más oscura, más difícil de digerir, más compleja y contradictoria (por eso mismo deviene en un resultado fallido, que no es más que la conclusión de arriesgar con honestidad y sinceridad), con la misma dosis de entretenimiento y, pese a su contexto, menor solemnidad. Como siempre, el gran maestro Morricone acompaña con inteligencia en una banda sonora más acertada en las secuencias emotivas que en las escenas de suspenso.
publicado por Leo A.Senderovsky el 29 diciembre, 2008

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