Ultimátum a la tierra

No es que esté mal. Sencillamente, es que ya ha estado. Tras un arranque poderoso, que en nada desmerece al clásico de Robert Wise, del que se inspira -el original con un mensaje de terror hacia la bomba atómica y la proliferación nuclear, esta nueva versión con un toque ecologista que atufa al mensajito de Al Gore y la "sostenibilidad"…- la película es una revisión bastante previsible, repetitiva y algo aburrida de clásicos de la ciencia ficción como "Planeta Prohibido", "Starman", "Encuentros en la Tercera Fase" y "E.T.", y un largo batiburrillo de títulos menores del género como "La Guerra de los Mundos" (versión Byron Haskin), "Contact" o "Independence Day", básicamente: extraterrestre que llega a la tierra con una misión ambigua hacia la humanidad (por un lado quiere castigarlos por su conducta, por el otro está fascinado con la naturaleza del hombre), reacciones encontradas de los humanos que se encuentran con él -niño impertinente que hace las veces de voz moral de todos, incluido-, políticos idiotas que la caga cada vez que intenta solucionar el problema -quizás, en la única contribución inteligente al guión, en una mordaz crítica al actual gobnierno norteamericano- y poco más. El resto es una lenta sucesión de previsibles acontecimientos que sirven únicamente para mostrar unos apabullantes efectos visuales (¿es que alguien, después de tener un PC o un MAC en su casa, con youtube y miles de páginas de internet visitadas puede sorprenderse de cualquier efecto visual?) y lanzar un mensaje apocalíptico con tufo a moralina ecologista. Por supuesto, siempre es más que gratificante ver a la preciosa Jennifer Connelly (eso sí, definitivamente anoréxica, tras haber tenido una opulenta y bellísima adolescencia) actuar, y al icono de la ciencia ficción cyberpunk, Keanu Reeves, erigirse como profeta de un clásico revisado. La intención del realizador -que nos regaló hace unos años la más que interesante "El Exorcismo de Emily Rose"- ha sido buena, pero se nota demasiado el miedo de los grandes estudios a la crisis del cine, queriendo aprovechar al máximo todos los ingredientes de las recetas clásicas de éxito en la gran pantalla. Por eso, ha salido demasiado repetida, demasiado igual. Es como si comiéramos durante todos los dias una apetitosa tortilla de patatas, hasta que un buen día descubramos que por muchos ingredientes "nuevos" que le echemos, siempre seguirá siendo una tortilla de patatas. Una receta repetida, quizás demasiadas veces, que una cosa son los homenajes y las revisiones de clásicos -algunos con todos los honores, como "La cosa" de Carpenter- y otra muy diferente intentar acaparar el éxito como sea.

Lo mejor: Los efectos especiales -por decir algo-
Lo peor: El guión, de lo más tópico del mundo. La direcciónd de actores, incomprensiblemente espantosa
publicado por Federico Casado Reina el 22 diciembre, 2008

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