Tenemos algo especial y estamos a tiempo de arreglar el mundo, tio Paco. Nada de nada.

★☆☆☆☆ Pésima

Ultimátum a la tierra

Realizar una parábola del presente no parece tan arduo ni esta en la misma categoría que aquella mirada entrañable a los sofismas que delimitaban el orden internacional en la guerra fría, tal como vemos en la versión primera que sirve de inspiración a esta considerable virguería discursiva por cuanto cede ante la ingenuidad mientras se entromete en los asuntos clave de la civilización industrial y sus problemas medioambientales.

El montaje mismo fabrica la sinopsis de la actualidad: flujo de imágenes que recogen el desorden social y el pesimismo en la actual crisis, inclusive Sarkozy y la canciller alemana, dos ejemplos palmarios. Todas las facultades de sociología deberían incluir esta película, y averiguar si lo expuesto es una expresión esencial y de lo que fundamentalmente pende el equilibrio del mundo o un ensayo para futuros proyectos de mercadotecnia, la propaganda más sofisticada al servicio de las reformas estructurales. De hecho, la película no sirve para hablar sobre cine, más bien como erupción mediática en los malos tiempos.

Tosco y ajetreado baile de referencias, bíblicas y enraizadas en la mente global contemporánea, fíjense en qué cosa se transforma el ciber-autómata: en una plaga de insectos que devasta unos pocos iconos de la gran urbe, como en las plagas de Egipto. Y todo "porque sí". La puesta en escena técnica nos regala unas cuantas imágenes poderosas que entretienen al incauto espectador al que se pretende condicionar. Ofrecer tan concienzudo conglomerado de imágenes sobre la crisis global, yuxtapone los inexistentes extraterrestrres a modo de simple deus ex machina, y apostilla la solución con algo tan primario (y evidente, que para eso no vamos a ver cine) como el amor entre la madre y el hijo. Tenemos algo especial y estamos a tiempo de arreglar el mundo, tio Paco. Nada de nada.
publicado por José A. Peig el 17 diciembre, 2008

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