Una película que supone un soplo de aire fresco ante la nada general de películas estrenadas en pantalla grande que, cómo no, aquí en casa no hemos visto ni en pintura. Una idea innovadora y sugerente de puro psicotrónica y rebuscada que ayuda mucho a llevar adelante un film aterrador, narrado con pulso firme sin caer en los tópicos de manera desmesurada y con un presupuesto suficientemente amplio como para que su director, Mike Mendez, pueda contar con unos sobresalientes FX que ilustren el notable guión de Brad Keene. Entre la plantilla de actores, destacar a Dominic Purcell (Lincoln Burrows en la sobresaliente Prison Break), que demuestra una vez más su solvencia como actor en un impecable trabajo.
Un oscuro diseño de producción, una espléndida fotografía de tintes grisáceos y unos diseños para los espectros que, junto con unas cuantas escenas, acojonan de verdad, son las mejores armas de este competente y más que notable film de horror que está entre lo mejor que un servidor ha visto últimamente. Y si le sumamos unos efectos gore bastante burros el film sube muchos más puntos.
Y otro ejemplo más de que el mejor cine de horror se disfruta en vídeo o tirando del mercado de importación, no del que nos venden en salas comerciales.
No defrauda, avisados quedan, señores.7,5.
Esta crítica va dedicada a un colega, el Sr. Pons. Un abrazo, amigo.
Lo mejor: Prácticamente todo.
Lo peor: Que no se haya estrenado aquí.
