Si en LA NARANJA MECANICA y FUNNY GAMES, los asesinos traviesos juegan con sus víctimas, sin aparente motivo/causa que lo justifique, en LOS BASTARDOS se insinua la justificación, pero el impacto nos deja huérfanos como espectadores atónitos.

★★★★☆ Muy Buena

Los bastardos

Hay directores, hay historias, hay guiones que se construyen alrededor de una escena. Un momento en el metraje que llama poderosamente la atención. Un impacto. Para que ese instante sea lo más intenso posible, la película debe haber transitado a un ritmo lento (y si es posible, sin pausa, que avance). Acostumbrados a un cine superpoblado de impactos (dígase acción, efectos especiales y acumulación de movimientos de cámara), éstos se alejan de su razón de ser y se convierten en pura rutina. El espectador, inmune (por no decir domesticado), presencia imágenes sin efecto alguno.

Si en LA NARANJA MECANICA y FUNNY GAMES, los asesinos traviesos juegan con sus víctimas, sin aparente motivo/causa que lo justifique, en LOS BASTARDOS se insinua la justificación, pero el impacto nos deja huérfanos como espectadores atónitos. Hay indicios de desarraigo, marginalidad y pobreza que “podrían” explicar las acciones de los dos inmigrantes ilegales mexicanos en algún lugar de Estados Unidos. Pistas a cuenta gotas: como la escena inicial, en la que los dos caminan por un canal, al margen de una de las zonas residenciales dónde habita una clase media en decadencia. Los protagonista deambulan, sin destino, y esperan, al borde de la carretera, la llamada de algún "gringo" que les ofrezca trabajo por unas horas. Pero tienen un arma, sinónimo de libertad en el país que les prometía un futuro. Y asaltan una de esas casas. Lo que encuentran adentro no dista de la situación que ellos viven.

Esperanzadora respuesta del cine mexicano a la temática fronteriza, tan recurrente en los últimos tiempos, que victimiza al inmigrante que busca una vida mejor en el país vecino. Detrás de todo ello, la violencia como respuesta al anonimato, la desidida y la frustración. No hay forma de revertir una situación que irradia tensión durante todo el metraje.

Para ello, el director sigue los preceptos de otra obra minimalista del cine latinoamericano, BATALLA EN EL CIELO de Reygadas. De hecho, participó en ella. Y en esa película también se trabaja el impacto, en el que ese ritmo ralentizado se interrumpe, de forma abrupta, con una escena desestabilizadora. A partir de ese momento nada será igual. Al menos para el espectador.
publicado por José Antonio Bermúdez el 1 diciembre, 2008

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