No es un secreto que siento devoción por Fabio Volo. Me resulta igual de encantador en papeles dramáticos que en comedia, incluso era un excelente presentador de televisión. Es el perfecto reflejo del hombre de a pie. Sencillo, encantador, real, simpático e incluso con carisma. Por eso desprende ese halo que consigue que incluso en personajes que puedan resultar antipáticos, o deban serlo, conserve un cierto halo genuino que hace imposible odiarle.
Si bien en este caso demuestra ser mucho más que adecuado para entender el proceso interno que experimenta su protagonista: rechazo, incomprensión, miedo, aceptación, ilusión, alegría, angustia, etc. El gran acierto de la cinta es el enfoque. Huye de la imagen sensiblera de los hospitales para acompañar a Lorenzo por su viaje, un viaje por Italia pero también hacia un cambio en si mismo. Y todo ello alejándose de los tópicos en su planteamiento y recluyéndolas a las conclusiones del público.
Una gran película pero sobretodo un autentico canto a la vida.
Lo mejor: El siempre fantástico Volo.
Lo peor: Que tropieza un poco en los periplos hospitalarios.
