Si Scott recuperara la sobriedad de, por ejemplo, Deja Vu, la película podría haber sido más creíble y más emocionante.

★★☆☆☆ Mediocre

Me gusta Tony Scott. No lo niego, me gusta su estilo videoclipero monótono pero vibrante. Eso si, es como las comilonas: sólo de vez en cuando. Normalmente espacia sus películas de forma que te puedes pegar un atracón visual cada uno o dos años. Después de Deja Vu, tocaba esta. Bien.

Denzel Washington es una maravilla de actor. No me extraña que Scott siempre le contrate: resulta convincente y muy cercano. Travolta hace de malo y tampoco lo hace mal. Secundarios bien y la cinematografía la de siempre: brillante.

El problema de las películas de Scott es que pocas veces la historia traspasa ese telón visual. Casi siempre quiere contar una historia con fondo humano y carga moral, pero tan planito ralentizado y montaje taquicárdico hace borroso el mensaje. En este caso quiere contar que alguien con un trabajo normal se puede enfrentar con una situación excepcional. A todos nos puede pasar alguna vez. Unos estamos a la altura y otros no.

Con fondo económico, se establece una relación de amistad entre malo y bueno. Un personaje capaz de todo y otro más temeroso y menos acostumbrado a la falta de escrúpulos. El choque entre ambos resulta creíble, pero por pequeños detalles no me llego a creer la situación por la que están pasando.

Es un bonito entretenimiento, pero si Scott recuperara la sobriedad de, por ejemplo, Deja Vu, la película podría haber sido más creíble y más emocionante.

Lo mejor: Denzel Washington
Lo peor: Scott flipa demasiado con los efectos
publicado por Israel 'Yojimbo' Nava el 8 noviembre, 2009

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