Quantum of solace

La han cagado, señores. O mejor dicho, se han terminado de pelear con todos los seguidores de toda la vida de 007, para conseguir nuevos espectadores en el público más joven, que prefiere una buena persecución y guantazos a tuti plen, que el glamour, la elegancia, la ironía y los imposibles recursos de James Bond. Pero se han dado cuenta demasiado tarde, porque el volantazo que la Eon Productions -es decir, la propietaria de los derechos de Ian Fleming, y poseedores de una de las franquicias cinematográficas más rentables de la historia del cine- le dio a la saga con Daniel Craig y la anterior cinta de 007, "Casino Royale" ha venido a un innegable rebufo de "El Caso Bourne" y todas sus sagas: el agente secreto traicionado, incansable luchador y ¡saltador! (a ver ¿porqué Jason Bourne y ahora James Bond se pasan media película corriendo y SALTANDO de terraza en terraza y azotea en azotea? ¿es que solo están alli los malos? ¿qué tendrá que decir Batman de todo eso?) ahora es el gran protagonista de la historia; da igual los años de refinamientos en carísimos colegios ingleses. Nada hombre, ahora lo que vale son unas buenas palizas y pare vd. de contar. Los guiños clásicos a la saga -como la aparición de "Q", que ahora parecía perfecta por el título de la película…, o la presencia de la siempre enamorada y abnegada Srta. Monnypenny, ya forman parte de la historia. Parece que la productora ha pensado que el público potencial de las pantallas de cine son los chavales que juegan a GTA San Andreas y Need For Speed Underground en la PS3, y eso se nota desde el principio de la película: para abrir boca, una salvaje persecución de coches entre Bond y los malosos, donde (literalmente) cada plano dura menos de 1 segundo, para la frustración del espectador medio, que no tiene capacidad para ver ni quién conduce, ni cómo lo hace, desaprovechando miserablemente una espectacular entrada en el universo del personaje. O sea, que hay que volver más macarra a James Bond, que terminará con un piercing, un tatuaje y un coche tuneado, escuchando hip hop. Claro que tampoco tendríamos que sorprendernos mucho por la película, porque Marc Forster tiene la misma experiencia en el cine de acción que José Luis Garci. Si bien es verdad que este director ha logrado títulos de interesante factura y resultado -como "Monster’s Ball", precisamente con Halle Berry, que fue chica Bond y que ganó un Oscar por esta película, "Cometas en el cielo" o "Más extraño que la ficción"- de manejar cámara, montaje y servirnos una ración disfrutable de Bond…como que no le ha salido demasiado bien. Argumentalmente, es la primera vez en la historia de la saga que existe una continuación literal, ya que la película comienza justo después del final de "Casino Royale", en la que Bond secuestra a un miembro de la secreta organización que mató a su amada Vesper, descubriendo en el interrogatorio que resulta ser la más peligrosa misión a que va a enfrentarse jamás. Creo que el gran problema del film es que han llevado a un extremo demasiado farragoso el "humanizar" todo el universo de 007, quitándole precisamente el encanto irreal que tenía. Antes "M" era una personalidad inalcanzable, poderosa, sobrecogedoramente majestuosa…y ahora, a pesar de la magnífica y esforzada interpretación de Judi Dench, vemos a "M" recibir tiros, equivocarse en la elección de su escolta personal o echarse crema hidratante antes de dormir. Con héroes así, no nos podemos creer que al final resuelvan las cosas, porque ahora James Bond, es un híbrido entre Jason Bourne y John McLane ("La jungla de Cristal") y se pasa casi toda la película sangrando, con el smoking destrozado, el coche destrozado, despeinado y sudando. ¿Para qué se quiere vestir con los trajes más elegantes si al final va a hacer el bestia y destrozará todo lo que está a su paso? Para eso mejor que vaya con un mono de trabajo, y así seguro que se ensucia menos. Es una lástima, porque el film está bien escrito por Haggis y su equipo (que ya se ocuparon del anterior Bond, en un excelente trabajo) y Daniel Craig está excelente -a pesar de su rudísimo aspecto, más cercano al de un boxeador o un estibador del muelle que al de un exquisito agente secreto, capaz de codearse con lo más selecto de la sociedad, bon vivant y conocedor de todos los placeres (¿es que alguien se imagina a Daniel Craig eligiendo el mejor vino para la cena, o hablando en algún idioma exótico para dejar sorprendido al anfitrión de una exclusiva fiesta en un país remoto?)-. Para colmo, el gran acierto de haber elegido a Chris Cornell para el anterior tema musical ("You know my name", insuperable mezcla de los temas clásicos de la saga con un toque supermoderno y vacilón) ahora ha sido un fiasco al tomar a Alicia Keys y Jack White con una canción incluso más mala que la que hizo Sheryl Crow para "Tomorrow never dies". Una lástima, porque no es una mala película y tiene secuencias muy espectaculares… pero no es James Bond. Vale, ya nos tragamos que en la anterior película eran los inicios de Bond y que no estaba refinado. Pero eso ya no vale, que no nos vendan la burra.

Lo mejor: Daniel Craig -aunque no encaje físicamente con el personaje-.
Lo peor: Haber convertido a James Bond en un bestia.
publicado por Federico Casado Reina el 23 noviembre, 2008

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