En la mejor tradición del cine de Ozu, el director japonés rueda desde la simplicidad y la cotidianidad. Sólo basta un día, y un suspiro, en la vida de la familia Yokoyama para que sus personajes lleguen al corazón del espectador y se sienta uno más

★★★★☆ Muy Buena

Aruitemo, aruitemo

En la mejor tradición del cine de Ozu, el director japonés rueda desde la simplicidad y la cotidianidad. Sólo basta un día, y un suspiro, en la vida de la familia Yokoyama para que sus personajes lleguen al corazón del espectador y se sienta uno más de ellos. Una composición en la que las imágenes fluyen, y en la que una delicada melodía musical nos sumerge en los colores que habitan el lugar y los olores que despiertan los paladares.
En este marco Koreeda plantea conflictos en el seno de una familia que vive el aniversario de la muerte de un hijo/hermano. Se trata del motivo de encuentro de los integrantes: madre y padre ancianos, y sus dos hijos con sus respectivas parejas, además de nietos. El tono es de alegría, de desenfadada melancolía y, claro está, algún que otro distanciamiento por resolver en el plano paterno-filial. Koreeda reinvindica su cine en el que la muerte siempre presente pero desde otro lugar muy diferente a la visión occidental. La desgracia de la pérdida de un hijo no se vive desde el recuerdo sino desde la presencia. El hijo/hermano muerto está presente durante todo el encuentro, rodeado de anécdotas divertidas y canciones olvidadas.
La tradición bien entendida, en la que institución llamada familia se reune entorno a una mesa a comer los manjares cocinados por la madre, en la que los nietos juegan con los verdes árboles que cuidan la casa; y en la que el hijo ha de cumplir los preceptos de padre…pero eso no es tradición, sino cabezonería de papá Yokoyama. Ese marco, como pintura costumbrista, está repleto de momentos únicos y, a la vez, universales. Mérito de Koreeda.
Caminar es la única forma de hacer frente a la pérdida. De nada vale quedarse anclado en la tristeza, en forma de depresión destructiva como en GENTE CORRIENTE de Robert Redford. El mensaje de Koreeda es optimista, tanto como superar los obstáculos caminando, a veces, en silencio, cuesta arriba e incluso abatido por un insulgente sol. A pesar de todo, todavía caminando.
publicado por José Antonio Bermúdez el 16 noviembre, 2008

Enviar comentario

muchocine 2005-2019 es una comunidad cinéfila perpetrada por Victor Trujillo y una larga lista de colaboradores y amantes del cine.