Tomando como pretexto las miserias de dos personajes, uno un fotógrafo perdedor y otro un vagabundo con ínfulas de actor, el director Tom Dicillo narra una historia de amistad primero, de envidias después, todo ello bajo la capa ficticia de una comedia.
Es una segunda lectura donde se aprecia mejor sus cualidades, plasmadas en una fábula sobre la amistad, la camaradería, la ambición, las envidias, todo ello realizado con excelente pulso cinematográfico.
Lo mejor: El guión. Los intérpretes.
Lo peor: Cuesta un tanto entrar en materia.
