Mil y un motivos para enomorarse viendo un cine fresco, clásico y de género. Es el cine que apunta altos vuelos, algunos incluso hablan de la aparición más esperanzadora desde Bielinsky en el cine argentino.

★★★★☆ Muy Buena

Los paranoicos

Dos escenas simétricas hacen de la ópera prima de Medina una película redonda, calculada y, no por ello, fría…ni mucho menos. La convierten en algo tan cálido como el amor. La primera, de cómo Luciano Gauna vive su soledad escuchando su canción preferida en el que fuera el departamento de la abuela de su amigo Manuel. Sube el volumen, empieza a contornear su cuerpo a medida que se acelera la música y canta mientras la cámara se acerca sigilosamente a modo de zoom. En la segunda escena, Gauna no está solo. Está bailando en la discoteca junto a Sofía, la novia de Manuel. El baile de Gauna se asemeja al de la primera escena y es sinónimo de su paranoia, la que le hizo vivir asustado. Sólo Sofía lo entiende, lo respeta. El zoom se aproxima a ellos y detrás el que pasó a ser el tercero en discordia…Manuel.

Gauna se fuma un porro, se aleja de la realidad y se encierra. Es la cueva de la cuál no sabe salir, es el monstruo tras el que se esconde en las fiestas infantiles. Gauna escapa. Sólo el amor, visión romántica del asunto, le hace correr por las calles húmedas de Buenos Aires tras el destello de Sofía. ¿Pero de quién se enamoró Sofía? ¿De Luciano o de su personaje?

El personaje que creó Manuel para su exitosa serie en España. ¿Lo hizo con amor a su amigo? ¿Y por qué no le dijo? Otras dos escenas definen el "duelo" entre ellos dos. Jugando al videojuego de boxeo, alegoría de un enfrentamiento, en el que tarde o temprano habrá un ganador y un perdedor. Manuel cree que siempre fue ganador. Sólo la escena final nos resolverá las dudas. Es el segundo duelo, éste en serio. Como si de un western se tratara, Luciano sale de la taberna-discoteca mientras Manuel le espera…y le pregunta si alguna vez le había hecho daño. ¿Y por qué Luciano no le dijo?

Luciano Gauna sigue siendo el mismo, o no. Sofía se muestra más segura que nunca, o no. Manuel es el hombre exitoso que también sufre, o no. El triángulo entorno gira la trama argumental de la comedia de Medina. Una película sencilla y majestuosa a la vez. Mil y un motivos para enamorarse viendo un cine fresco, clásico y de género. Es el cine que apunta altos vuelos, algunos incluso hablan de la aparición más esperanzadora desde Bielinsky en el cine argentino.
publicado por José Antonio Bermúdez el 6 noviembre, 2008

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